Vol. 14. Núm. 39.
Páginas 2362-2371 (Septiembre 2025)

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Actualización
Dislipidemias. Lipoproteínas aterogénicas. Objetivos terapéuticos. Manejo farmacológico en prevención primaria y secundaria

Dyslipidemia. Atherogenic lipoproteins. Treatment goals. Pharmacological management in primary and secondary prevention

C. Tejada-GonzálezaV. Bonilla-JiménezaA. Ruiz-SaavedraaJ.A. Serpa-MoránaA. Leandro-BarrosaA. García-Lledóab
Doi : https://10.1016/j.med.2025.08.011
Opciones
Resumen

La alteración patológica del metabolismo lipídico (dislipidemia) es una enfermedad muy prevalente que se asocia con la principal causa de mortalidad en el mundo, la enfermedad cardiovascular. El conocimiento de su fisiopatología, su diagnóstico y tratamiento han experimentado cambios en los últimos tiempos que nos permiten alcanzar grados de control hasta hace poco tiempo inimaginables. Tanto la prevención primaria como la secundaria avanzan hacia objetivos cada vez más estrictos, lo que parece asociarse con una disminución de la morbimortalidad causada por la enfermedad cardiovascular. En este texto repasaremos las principales moléculas causantes de la aterogénesis en el organismo humano, así como las principales causas de la dislipidemia y su manejo farmacológico y no farmacológico. Todo ello en el contexto del abordaje de los pacientes en función de su riesgo cardiovascular que, como veremos, es el determinante de los objetivos terapéuticos y de la potencia de la intervención farmacológica que deberemos usar.

Palabras clave
Dislipidemia
Aterogénesis
Lipoproteínas aterogénicas
c-LDL
Abstract

The pathological abnormality of lipid metabolism (dyslipidemia) is a highly prevalent disease associated with the leading cause of mortality in the world, cardiovascular disease. Knowledge of its pathophysiology, diagnosis, and treatment changed in recent times, allowing for reaching levels of control that were unimaginable until recently. Both primary and secondary prevention are moving towards increasingly stringent targets, which seems to be associated with a decrease in morbidity and mortality caused by cardiovascular disease. This text will review the main molecules that cause atherogenesis in the human body as well as the main causes of dyslipidemia and its pharmacological and non-pharmacological management. It is framed in the approach to patients according to their cardiovascular risk which, as shall be seen, is what determines the therapeutic objectives and the potency of the pharmacological intervention to be used.

Keywords
Dyslipidemia
Atherogenesis
Atherogenic lipoproteins
c-LDL
Texto completo
Introducción

Las dislipidemias son alteraciones del metabolismo lipídico que cursan con concentraciones de lípidos alteradas, tanto por exceso (hiperlipidemia) como por defecto (hipolipidemia). En la práctica clínica, las dislipidemias más frecuentes son las hiperlipidemias, en las que nos vamos a centrar en esta actualización por su relación de causalidad con la enfermedad cardiovascular (ECV), que representa la primera causa de mortalidad. Dentro de la hiperlipidemia podemos diferenciar entre hipercolesterolemia, si están aumentados los niveles de colesterol; hipertrigliceridemia, si están aumentados los niveles de triglicéridos (TG) o dislipidemia mixta, si están aumentados ambos. A su vez, según la etiología, las dislipidemias pueden clasificarse en primarias (cuyo origen reside en causas genéticas) y secundarias, en las que en su origen predominan los factores ambientales u otras enfermedades.

Los niveles plasmáticos de colesterol están determinados por los niveles circulantes de partículas aterogénicas que son principalmente las lipoproteínas que contienen apolipoproteína B (ApoB) (una proteína de membrana). Estas son principalmente: c-LDL (colesterol de baja densidad), c-VLDL (colesterol de muy baja densidad), c-IDL (colesterol de intermedia densidad) y la lipoproteína A (LpA), de las que hablaremos con más profundidad a lo largo de la actualización. Los niveles de estas lipoproteínas que se consideran patológicos y que requieren tratamiento se han establecido arbitrariamente. Hace muchos años, el plan de educación sobre el colesterol de los Estados Unidos definió la hipercolesterolemia como una medición del colesterol total (CT) mayor de 200mg/dl. Este valor concreto no tiene ningún fundamento sólido que lo respalde y, en parte, se eligió porque es una cifra fácil de recordar, lo que hace que tenga limitaciones. No solo es un punto de corte arbitrario, sino que también es una cifra invariable, mientras que el valor normal de colesterol cambia con el sexo y la edad. Además, el papel patológico de las distintas lipoproteínas, todas las que se incluyen en la determinación de CT, es muy variable. La hipercolesterolemia se define en función de las concentraciones de c-LDL y de colesterol no HDL, ya que estas son las fracciones de lipoproteínas aterogénicas más abundantes y más relacionadas con eventos cardiovasculares. Además, la mayoría de las causas de hipercolesterolemia aumentan ambas1.

Por otro lado, existen otras moléculas que también contribuyen a la ateroesclerosis, que ya han sido mencionadas, como los TG o la LpA. La existencia de niveles elevados de estas moléculas también se ha asociado con enfermedad ateroesclerótica y forman parte del concepto de dislipidemia.

El c-LDL es el marcador al que más atención prestamos. Sin embargo, hay un fenotipo de paciente, el que padece síndrome metabólico (SM), que posee un perfil lipídico muy asociado a la enfermedad ateroesclerótica, cuyos niveles de c-LDL son normales o levemente aumentados. Es importante conocerlo para no infraestimar el riesgo de estos pacientes. Este perfil se caracteriza por tener niveles de TG elevados y de c-HDL (colesterol de alta densidad) bajos y poseer moléculas de c-LDL pequeñas y densas.

Durante esta actualización hablaremos ampliamente de la dislipidemia, centrándonos en sus causas, en los agentes implicados en la aterogénesis, así como en el tratamiento de la misma.

Niveles normales de colesterol y sus fracciones

El colesterol es una molécula indispensable para la vida. Es necesario para la síntesis de hormonas y forma parte de la pared celular, entre otras funciones básicas. Se obtiene principalmente de dos formas: de la dieta y de la síntesis endógena, ya que prácticamente todas las células nucleadas del organismo tienen capacidad de sintetizarlo2. La síntesis se controla a través de la enzima 3-hidroxi-3-metil-glutaril-CoA reductasa (HMG CoAR), por lo que se trata de una importante diana terapéutica. El aparato digestivo es la principal fuente de entrada del colesterol a nuestro cuerpo. Existe un equilibrio del colesterol que es regulado por mecanismos de retroalimentación entre el colesterol ingerido y el producido en nuestro organismo. Una reducción de la ingesta de colesterol aumenta la actividad de la HMG-CoAR e intensifica la síntesis de colesterol. En cambio, una captación intestinal elevada de colesterol inhibe la HMG-CoAR, reduciendo la síntesis hepática y produciendo una regulación a la baja de los receptores LDL (rLDL) por medio de la reducción de la captación de LDL y el aumento de sus concentraciones plasmáticas2.

Los niveles que se consideran normales de c-LDL no se han determinado de manera objetiva. Muchos años atrás las sociedades científicas establecieron unos niveles que se han ido modificando hasta los que tenemos actualmente. Una apreciación parece clara, y es que hay una asociación directamente proporcional entre c-LDL y riesgo cardiovascular (RCV). A menor nivel de colesterol plasmático en lipoproteínas aterogénicas, menor riesgo de eventos cardiovasculares. Niveles que se consideran muy bajos de colesterol (menos de 50mg/dl) parecen ser seguros y se relacionan con una fuerte disminución del RCV en las poblaciones estudiadas. Como ya hemos visto, prácticamente todas las células nucleadas del organismo pueden sintetizar colesterol mediante vías endógenas, por lo que no disponer de él a través del flujo sanguíneo no es perjudicial. Pero evitar o disminuir la presencia de c-LDL en el torrente sanguíneo sí que se acompaña de beneficios. Por todo ello las guías de práctica clínica establecen, al menos en los pacientes en prevención secundaria, que cuanto más bajos sean los niveles de c-LDL, mejor (fig. 1). Ha existido cierta preocupación por la seguridad de los valores de c-LDL extremadamente bajos alcanzados con los tratamientos hipolipidemiantes de alta intensidad. Sin embargo, la concentración media del c-LDL en la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos en España es de 35mg/dl, sin que ello conlleve ningún tipo de evento adverso. De la misma manera, existen pacientes con mutaciones en genes como los que regulan la expresión de la proteína convertasa de subtilisina kexina 9 (PCSK9) que muestran niveles bajos de c-LDL durante toda su vida, sin que tampoco se haya asociado a efectos deletéreos, y en los estudios de seguridad de los fármacos hipolipidemiantes tampoco se han detectado efectos adversos significativos con los niveles bajos de colesterol. Entre estos estudios se incluye el metaanálisis llevado a cabo por Giuseppe Patti et al.3 y el estudio FOURIER OLE, una extensión abierta, no aleatorizada del ensayo clínico aleatorizado FOURIER, en el que en un seguimiento de 7 años se comprobó que los pacientes con niveles mantenidos de c-LDL menores de 30mg/dl durante el seguimiento mencionado no desarrollaban complicaciones, manteniendo el beneficio en la reducción de eventos cardiovasculares4.

Fig. 1.

Análisis de metarregresión de distintos tipos de estudios que analizan el nivel de colesterol LDL observado o alcanzado mediante distintas intervenciones y distintos tipos de pacientes, y el riesgo de eventos cardiovasculares. El conjunto demuestra que los niveles más bajos de colesterol LDL se asocian siempre con un menor riesgo de eventos. Adaptada de Ference BA, et al.

(0.18MB).

Para la práctica clínica es necesario establecer unos niveles de normalidad que permitan guiar la estrategia terapéutica5. Si no, tendríamos que intentar disminuir lo máximo posible los niveles de colesterol de toda la población, lo que hoy en día no parece una estrategia coste-eficiente. Para guiar los objetivos nos regimos por un concepto importante: cuanto mayor sea el RCV del individuo, menor es el nivel de c-LDL recomendado. Existen 4 puntos de corte en función del riesgo calculado mediante el sistema SCORE o de sus comorbilidades, según se refleja en la tabla 16. Los niveles objetivo de marcadores aterogénicos en función del RCV también se pueden ver en la tabla 2. Para la evaluación del RCV según las tablas SCORE, el lector puede dirigirse al artículo correspondiente en esta monografía.

Tabla 1.

Categorías de riesgo cardiovascular y objetivos lipídicos

Nivel de riesgo  Criterios  Nivel recomendado 
Muy alto  ECVAS clínica o documentada por imagen (SCA, IM, angina, revascularización coronaria, ACV/AIT,EAP)DM con daño en órganos diana*, ≥ 3 factores de riesgo mayores o DM1 de inicio precoz (> 20 años)ERC grave (TFGe<30 ml/min/1.73m2)SCORE ≥ 10%HF con ECVAS u otro factor de riesgo mayor  Reducción 50% del valor basal y un objetivo de c-LDL<1,4 mmol/l (< 55mg/dl) 
Alto  Factores de riesgo aislados muy elevados (c-LDL>4,9 mmol/l o 190mg/dl, colesterol total>310mg/dl, PA ≥ 180/110mm Hg)HF sin factores de riesgo mayoresDM sin daño en órganos diana, duración ≤ 10 años, o con otro factor de riesgoERC moderada (TFGe 30-59 ml/min/1.73m2)SCORE ≥ 5% y < 10%  Reducción del 50% del valor basal y un objetivo de c-LDL<1,8 mmol/l (< 70mg/dl) 
Moderado  Jóvenes con DM (DM1<35 años; DM2<50 años), duración<10 años, sin otros factores de riesgoSCORE ≥ 1% y <5%  c-LDL<2,6 mmol/l (< 100mg/dl) 
Bajo  SCORE<1%  c-LDL<3 mmol/l (< 116mg/dl) 

ACV: accidente cerebrovascular, AIT: accidente isquémico transitorio; CABG: cirugía de revascularización coronaria; cLDL: colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad; DM: diabetes mellitus; DM1: DM tipo 1; DM2: DM tipo 2; EAP: enfermedad arterial periférica; EC: enfermedad coronaria; ECV: enfermedad cardiovascular; ECVAS: enfermedad cardiovascular ateroesclerótica; ERC: enfermedad renal crónica; HF: hipercolesterolemia familiar; ICP: intervención coronaria percutánea; IM: infarto de miocardio; PA: presión arterial; SCA: síndrome coronario agudo; SCORE: Systematic Coronary Risk Estimation; TC: tomografía computarizada; TFGe: tasa de filtrado glomerular estimada. *El daño en órganos diana se define como microalbuminuria, retinopatía o neuropatía. La ECVAS documentada por imagen incluye la presencia de placa significativa en la angiografía coronaria o la TC (EC multivaso de dos arterias epicárdicas mayores con estenosis>50%) o ecografía carotídea.

Tabla 2.

Dianas terapéuticas de otras partículas aterogénicas en función del riesgo cardiovascular

Parámetro  Objetivos según riesgo 
Colesterol no HDL  Muy alto: < 2,2mmol/l (< 85mg/dl)Alto: < 2,6mmol/l (< 100mg/dl)Moderado: < 3,4mmol/l (< 130mg/dl) 
ApoB  Muy alto: < 65mg/dlAlto: < 80mg/dlModerado: < 100mg/dl 
Triglicéridos  No hay objetivo fijo, pero<1,7mmol/l (< 150mg/dl) indica menor riesgo 

ApoB: apolipoproteína B.

Fracciones de colesterol

Los lípidos son insolubles en un medio acuoso como es la sangre, por lo que para ser transportados por el organismo se empaquetan en lipoproteínas. Estas están formadas por un núcleo lipídico rodeado de una capa de lípidos anfipáticos (con una parte polar y otra apolar) que tienen su parte polar y, por tanto, hidrosoluble, hacia el exterior. También contienen apolipoproteínas que proporcionan estabilidad a la estructura y actúan como ligandos a través de los cuales el organismo interacciona con ellos. En función de la proporción de lípidos que tienen estas lipoproteínas; diferenciamos c-HDL, c-IDL, c-LDL y c-VLDL; hay otras lipoproteínas de elevada importancia biológica como los quilomicrones y la LpA.

Quilomicrones

Se sintetizan en los enterocitos y son, por tanto, la vía de entrada al organismo de los lípidos ingeridos. Contienen un 90% de TG. Su lipoproteína es la ApoB-100. Se ensamblan en el hepatocito para luego viajar por el organismo a través del sistema linfático y posteriormente alcanzar la circulación sistémica para finalmente llegar al hígado. Pueden contribuir a la aterogénesis si atraviesan las paredes arteriales7.

Colesterol de muy baja densidad

Son lipoproteínas ricas en TG de origen endógeno. Su síntesis ocurre en el hígado y cuentan con ApoB100 en su membrana. En el tejido adiposo interaccionan con la lipoproteinlipasa, una enzima encargada de hidrolizar TG, obteniendo ácidos grasos que pasan a los tejidos. La pérdida de estos ácidos grasos convierte la VLDL en c-LDL y en c-IDL.

Colesterol de baja densidad

Contienen ApoB. Como hemos visto, provienen de las VLDL. Tienen mucho interés porque en ellas se encuentra la mayor parte del colesterol que viaja en la sangre. Se encargan de transportar el colesterol desde el hígado hasta los tejidos.

Colesterol de alta densidad

Extrae colesterol de los tejidos, también de las lesiones ateroscleróticas, y lo transportan hasta el hígado para su posterior metabolismo y eliminación intestinal junto con las heces. Mientras circulan en el torrente sanguíneo, las partículas de c-HDL adquieren más colesterol del torrente sanguíneo. Todo esto se realiza a través del mecanismo de transporte inverso de colesterol. Su principal proteína en la ApoA-1.

Lipoproteína A

La LpA contiene una elevada cantidad de ésteres de colesterol y fosfolípidos, con una composición muy similar a la del c-LDL. Sin embargo, la diferencia clave entre ambas radica en que la LpA posee una apoproteína unida a la ApoB-100 mediante un puente disulfuro, y presenta una estructura similar al plasminógeno. Esta similitud estructural le permite interactuar con la fibrina y con proteínas de las membranas celulares. La LpA puede interferir en la fibrinólisis, además de favorecer la acumulación de lípidos y estimular el crecimiento de células musculares lisas, procesos que promueven la aterogénesis. Por esta razón, se considera un factor genético de riesgo para el desarrollo de aterosclerosis8.

Determinantes de la capacidad aterogénica

El tipo de lipoproteína no es lo único que determina el riesgo aterogénico de cada lipoproteína, sino que también hay otros factores implicados que son el tamaño y densidad de las lipoproteínas, la oxidación de las LDL, la LpA, la apolipoproteína B y las lipoproteínas ricas en TG.

Tamaño y densidad de las lipoproteínas

En el Estudio Cardiovascular de Quebec, los hombres con un tamaño de partícula de c-LDL menor o igual de 25,6nm tuvieron un aumento significativo de 2,2 veces en la tasa de cardiopatía isquémica a 5 años en comparación con los hombres que tenían un tamaño de partícula de c-LDL mayor de 25,6nm. Los análisis multivariables y de subgrupos indicaron que las partículas pequeñas y densas de c-LDL predijeron la tasa de eventos cardiovasculares de manera independiente del c-LDL, los TG, el c-HDL, la ApoB y la relación CT - c-HDL. El tamaño y densidad también es importante cuando hablamos del HDL y el VLDL. Hay estudios que muestran que la gravedad de la enfermedad arterial coronaria (EAC) estaba directamente asociada con los niveles de partículas grandes de VLDL y pequeñas de HDL, e inversamente asociada con las partículas de HDL de tamaño intermedio. Los hombres con niveles relativamente altos (superiores a la mediana) de partículas pequeñas de HDL o partículas grandes de VLDL tuvieron de 3 a 4 veces más probabilidades de presentar EAC extensa en comparación con los hombres con niveles más bajos; aquellos con niveles altos tanto de partículas grandes de VLDL como de partículas pequeñas de HDL tuvieron 15 veces más probabilidades de presentar EAC extensa9.

Oxidación del colesterol de baja densidad

Desde hace varios años se ha apoyado la teoría de que el c-LDL en forma oxidada tiene más poder aterogénico que en sus formas no oxidadas. Esto está principalmente respaldado por investigaciones in vitro, pero hay evidencia discordante al respecto. Lo mismo ocurre con el potencial terapéutico de agentes antioxidantes (que disminuirían la cantidad de c-LDL oxidado), ya que se han realizado ensayos clínicos con suplementación antioxidante con resultados decepcionantes10.

Apolipoproteína B

La ApoB-100 es el principal componente apolipoproteico de las lipoproteínas aterogénicas (VLDL, c-LDL, c-IDL). Aunque los datos epidemiológicos que relacionan las concentraciones de ApoB con la EAC son limitados. En análisis multivariados, la ApoB fue un predictor de riesgo más fuerte que el c-LDL tanto en hombres como en mujeres. La ApoB y la relación ApoB/ApoA-I deben considerarse altamente predictivas en la evaluación del riesgo cardíaco. En personas con concentraciones normales o bajas de c-LDL (erróneamente etiquetadas de bajo riesgo), la ApoB podría tener un valor significativo en el diagnóstico y tratamiento11.

Lipoproteínas ricas en triglicéridos

Los TG elevados son un marcador de riesgo de ECV. Aunque su mayor nivel se asocia a mayor riesgo, no está comprobado que se trate de un factor independiente, y no se ha demostrado claramente que su reducción se asocie con menor riesgo. La explicación posible de este fenómeno es que están presentes en tipos muy diversos de moléculas, que a su vez tienen propiedades muy variables, por lo que en ocasiones sí son aterogénicas como las lipoproteínas de VDLD de bajo peso molecular, pero en otras ocasiones no tanto como las lipoproteínas de VLDL de alto peso molecular. Lo mismo pasa con los quilomicrones, pues los hay que sí son aterogénicos, mientras otros no lo son. Esto está influido por la presencia de ciertas proteínas en estas moléculas, como es el caso de la ApoC-III, que cuando está presente en moléculas ricas en TG se asocia con mayor riesgo de producir ECV.

Lipoproteína A

La LpA tiene un tamaño pequeño que le permite cruzar libremente la barrera endotelial, y puede quedar retenida en la pared arterial de manera similar al c-LDL, lo que incrementa el riesgo de ECV. Los efectos proaterogénicos de la LpA también se han asociado con su capacidad procoagulante, debido a su similitud estructural con el plasminógeno. Además, presenta efectos proinflamatorios que probablemente están relacionados con la carga de fosfolípidos oxidados transportados por la LpA12.

Dislipidemias de causa genética

Las concentraciones de lípidos en el plasma están influenciadas en gran medida por factores genéticos. El patrón hereditario en los pacientes con dislipidemia no suele estar determinado por un único gen. Se suele atribuir a la herencia de múltiples variantes genéticas relacionadas con lipoproteínas que, de forma individual, podrían tener un efecto limitado, pero al combinarse entre sí y con factores ambientales como la dieta rica en grasas y la obesidad generan un impacto significativo en los niveles de CT, TG o c-HDL. Este tipo de patrón hereditario se conoce como poligénico13. A continuación, describiremos solo algunos de los tipos más frecuentes.

Hiperlipidemia familiar combinada

Tiene una prevalencia muy alta (1/100-200) y es una causa importante de ECV prematura. Tiene una herencia poligenética con expresividad variable, por lo que incluso dentro de una misma familia el fenotipo muestra una gran variabilidad individual e interindividual en cuanto a las concentraciones de lípidos.

Se caracteriza por EAC prematura, responsable del 15% de los infartos de miocardio en menores de 60 años. Cursa con: niveles de ApoB desproporcionadamente elevada; CT de 250–500mg/dl y TG de 250–750mg/dl. No se suele establecer un diagnóstico adecuado en la práctica clínica. La combinación de unas concentraciones de ApoB mayor de 120mg/dl y TG mayor de 1,5 mmol/l (133mg/dl), junto con una historia familiar de ECV prematura, ayuda a la identificación de personas que probablemente tengan dislipidemia combinada familiar14. El tratamiento incluye terapia hipolipidemiante y medidas no farmacológicas como la dieta y el ejercicio.

Hipercolesterolemia homocigota y heterocigota

La hipercolesterolemia familiar (HF) es una enfermedad genética autosómica dominante, con una penetrancia de casi el 100%. Está causada por mutaciones en diferentes genes que, en la mayoría de los casos, producen una alteración en el receptor de c-LDL. Se estima que uno de cada 500 sujetos es portador en su forma heterocigota y uno de cada millón en su forma homocigota. El diagnóstico se realiza mediante un score con diferentes variables. Los pacientes con HF heterocigota presentan, además de las concentraciones plasmáticas elevadas de c-LDL, xantomas tendinosos, ateroesclerosis y ECV prematura, en especial cardiopatía isquémica precoz15. La HF homocigota (HFHo) es una enfermedad rara, más grave que la forma heterocigota. Se caracteriza por la presencia en sangre de niveles muy elevados de c-LDL y por la aparición prematura y acelerada de ECV arteriosclerótica. La mayoría de los pacientes desarrolla cardiopatía isquémica y estenosis aórtica antes de los 20 años, y el fallecimiento suele ocurrir antes de los 30. Se estima que la frecuencia de la HFHo es de 1 de cada 160000 a 1 de cada 320000. La identificación temprana de los niños afectados es fundamental6.

Hipercolesterolemia poligénica

Es la forma más común de hipercolesterolemia primaria y es la consecuencia de la interacción entre numerosos genes y factores ambientales, especialmente una alimentación inadecuada. La coincidencia en una misma persona de varios genes que tienden a inducir elevaciones moderadas del colesterol plasmático daría lugar a una hipercolesterolemia poligénica. El diagnóstico debe sospecharse en cualquier persona con cifras de colesterol de 260 a 320mg/dl y con concentraciones de TG normales.

Disbetalipoproteinemia familiar

Es un trastorno hereditario del metabolismo de los lípidos causado por una alteración en el transporte y el metabolismo de las lipoproteínas ricas en TG. Está asociada generalmente a la presencia del alelo APOE ɛ2/ɛ2 en el gen de la apolipoproteína E (APOE), que afecta la unión de las lipoproteínas remanentes a los receptores hepáticos. La frecuencia del genotipo APOE ɛ2/ɛ2 en la población es relativamente común (aproximadamente 1 de cada 100 personas), la enfermedad se manifiesta solo en una minoría que presenta factores predisponentes adicionales. Sin embargo, este genotipo por sí solo no es suficiente para causar la enfermedad; suelen ser necesarios otros factores desencadenantes como obesidad, diabetes, hipotiroidismo o consumo excesivo de alcohol. Se manifiesta en forma de xantomas y un aumento del riesgo de eventos cardiovasculares16.

Hipertrigliceremia familiar

La etiología genética de esta enfermedad es muy compleja, con múltiples genes implicados. El mecanismo de herencia es autosómico dominante, y se calcula que 1/500 nacidos padece esta patología. No suelen hallarse síntomas ni signos. En ocasiones, hiperuricemia, a veces aterosclerosis temprana. Encontramos niveles de TG entre 200 y 500mg/dl (2,3–5,6 mmol/l) que pueden ser mayores en función de la dieta y el consumo de alcohol. El tratamiento incluye dieta, pérdida de peso y fármacos hipolipidemiantes17.

Dislipidemias secundarias

Las dislipidemias secundarias son alteraciones en el perfil lipídico de los pacientes (c-LDL, c-HDL, TG, etc.) como consecuencia de otras enfermedades que alteran el metabolismo del colesterol en el organismo. Es importante detectarlas porque el tratamiento debe ir dirigido a la causa de la alteración lipídica, lo que en algunas ocasiones es suficiente, sin necesidad de iniciar tratamiento hipolipemiante. Repasaremos a continuación algunas de las causas más frecuentes.

Hipotiroidismo

La prevalencia de dislipidemia en el hipotiroidismo es elevada (80%-85% de los hipotiroidismos clínicos). La alteración lipídica más frecuente es la hipercolesterolemia que, en un pequeño porcentaje, se presenta asociada a hipertrigliceridemia. El tratamiento se realiza con levotiroxina.

Diabetes mellitus

Es la causa más frecuente de dislipidemia secundaria. Estos pacientes presentan un patrón de alteraciones lipídicas caracterizado por elevación moderada del c-LDL, con aumento de las partículas de c-LDL densas y pequeñas, incremento de TG y reducción del c-HDL (dislipidemia aterogénica). La resistencia a la insulina promueve una sobreproducción de partículas VLDL ricas en TG. La sobreproducción hepática de VLDL y el enriquecimiento en TG de estas explica tanto el aumento en la concentración de ApoB como el de partículas c-LDL pequeñas y densas. Las estatinas y el control farmacológico e higiénico dietético son los pilares de esta patología18.

Obesidad y síndrome metabólico

La dislipidemia típica del SM se caracteriza por hipertrigliceridemia y niveles reducidos de c-HDL. Es el resultado de la hiperinsulinemia que afecta el metabolismo de las lipoproteínas. Aunque el aumento de las LDL no es una característica distintiva del SM, los cambios en su composición sí lo son, lo que origina partículas de LDL pequeñas, densas y altamente aterogénicas, conocidas como SDLDL.

Consumo de alcohol

Se asocia con hipertrigliceremia. Es la segunda causa más frecuente de dislipidemia secundaria después de la diabetes mellitus.

Hiperuricemia y gota

El 50%-60% de los pacientes presentan aumento de los TG y de las VLDL, sin que se conozca el mecanismo de esta alteración lipídica.

Enfermedad renal crónica

En la enfermedad renal crónica (ERC) los TG están elevados y el c-HDL se encuentra reducido. En la subclase de LDL, predomina un exceso de partículas pequeñas y densas. Las investigaciones sugieren que el riñón desempeña un papel importante en el catabolismo de la LpA y sus concentraciones aumentan en presencia de enfermedad renal. El síndrome nefrótico también es una causa clásica de dislipidemia secundaria.

Enfermedades hepáticas

Las enfermedades hepáticas son una causa frecuente de dislipidemia secundaria, ya que el hígado desempeña un papel central en el metabolismo de las lipoproteínas y los lípidos. Dependiendo del tipo de enfermedad hepática, las alteraciones lipídicas pueden variar significativamente. Entre las casusas más habituales se incluyen la hepatopatía alcohólica, la enfermedad por hígado graso no alcohólico, la colestasis crónica, la cirrosis hepática, la hepatitis vírica crónica, tumores y enfermedades infiltrativas del hígado.

Fármacos

Algunos fármacos antihipertensivos, los anticonceptivos orales o los antirretrovirales pueden alterar el perfil lipídico.

Objetivos terapéuticos

Un concepto esencial a la hora de determinar las medidas terapéuticas es el cálculo del nivel de RCV, porque cada nivel de riesgo tiene un objetivo terapéutico diferente y ese objetivo determinará la intensidad del tratamiento. Los niveles de riesgo se separan por puntos de corte bastante arbitrarios. La identificación y el control de los factores de riesgo no deben limitarse únicamente a las personas con riesgo alto; las personas con riesgo moderado también deben recibir consejo médico sobre cambios en el estilo de vida y, en algunos casos, tratamiento farmacológico para reducir el riesgo ateroesclerótico. Las tablas 1 y 3 muestran los objetivos terapéuticos y estrategias de tratamiento para los distintos niveles de riesgo estimado.

Tabla 3.

Estrategias de intervención en función del riesgo cardiovascular total y la concentración de colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad

Score  c-LDL           
  <1,4mmol/l (55mg/dl)  1,4 a <1,8mmol/l (55 a <70mg/dl)  1,8 a <2,6mmol/l (70 a <100mg/dl)  2,6 a <3,0mmol/l (100 a <116mg/dl)  3,0 a <4,9mmol/l (116 a <190mg/dl)  ≥ 4,9mmol/l (≥ 190mg/dl) 
  Prevención  Primaria         
<1, riesgo bajo  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada 
≥ 1 a <5, riesgo moderado  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada 
≥ 5 a <10, riesgo alto  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada 
≥ 10, riesgo muy alto debido a condición de riesgo  Medidas higiénico-dietéticas  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada 
  Prevención  Secundaria         
Muy alto riesgo cardiovascular  Medidas higiénico-dietéticas, considerando fármacos si no se controla  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada  Tratamiento farmacológico asociado a no farmacológico de entrada 

Las personas con riesgo bajo deben recibir asesoramiento médico para mantenerse en ese estado. Por lo tanto, la intensidad de las medidas preventivas debe ajustarse al RCV total del paciente. La edad tiene que considerase como una variable importante porque determina el tiempo de exposición a los factores de riesgo6.

Tratamiento en prevención primaria y secundaria

En las guías no existen unas recomendaciones específicas sobre el manejo terapéutico en función de si se trata de prevención primaria o secundaria. Los pacientes se tratan según los objetivos de c-LDL marcados por su nivel de riesgo. Sin embargo, los pacientes que ya han tenido un evento (prevención secundaria) tienen por definición la consideración de muy alto RCV y un objetivo terapéutico muy estricto (c-LDL inferior a 55mg/dl y reducción más del 50% del valor basal) que condiciona el tratamiento hipolipidemiante, en la mayoría de casos de alta intensidad para alcanzar dichos objetivos.

En prevención primaria se debe calcular el RCV en función de las comorbilidades según se muestra en la tabla 1, o usando la estimación del riesgo según las tablas de SCORE de RCV adaptado por regiones geográficas, para establecer un nivel objetivo e iniciar un tratamiento higiénico dietético y/o farmacológico para lograrlo.

Para personas con RCV total alto, el objetivo es alcanzar una concentración de c-LDL inferior a 1,8 mmol/l (menor de 70mg/dl) y reducir al menos un 50% del valor basal. En personas con RCV moderado, el objetivo es un c-LDL inferior a 2,6 mmol/l (menor de 100mg/dl). Para aquellas personas con RCV bajo, se puede considerar un objetivo inferior a 3,0 mmol/l (menor de 116mg/dl).

Además, se han definido objetivos secundarios relacionados con el colesterol no HDL y la ApoB. Estos objetivos tienen una puntuación moderada debido a la limitada evidencia en ensayos clínicos aleatorizados (ECA). El objetivo de colesterol no HDL debe ser de 0,8 mmol/l (30mg/dl) mayor que el c-LDL correspondiente. El tratamiento hipolipemiante puede ajustarse según estas variables una vez alcanzado el objetivo de c-LDL en pacientes con RCV muy alto. Sin embargo, los beneficios clínicos de este enfoque aún no están completamente claros.

Las recomendaciones para los objetivos secundarios son para los niveles de colesterol no HDL menor de 2,2 mmol/l (85mg/dl) para RCV muy alto, menor de 2,6 mmol/l (100mg/dl) para RCV alto, menor de 3,4 mmol/l (130mg/dl) para riesgo CV moderado. Para los niveles de ApoB será menor de 65mg/dl para RCV muy alto, menor de 80mg/dl para RCV alto y menor de 100mg/dl para RCV moderado.

Hasta ahora, los estudios clínicos no han establecido objetivos específicos para el c-HDL y los TG. Sin embargo, un nivel elevado de c-HDL predice una regresión de la ateroesclerosis, mientras que niveles bajos se asocian con mayor riesgo de eventos CV y mortalidad, incluso cuando los niveles de c-LDL son bajos. Hasta ahora, ningún fármaco diseñado específicamente para incrementar el c-HDL ha demostrado reducir el RCV.

Medidas higiénico-dietéticas

Deberán ser implementadas en todos los sujetos, independientemente de su nivel de riesgo.

Dieta

Existe evidencia sólida que demuestra que los factores dietéticos pueden influir en la aterogénesis, ya sea de forma directa o mediante su impacto en factores de riesgo clásicos como los lípidos plasmáticos, la presión arterial y los niveles de glucosa. Sin embargo, existen fuertes limitaciones a la hora de extraer evidencia sobre alimentos en concreto, por lo que es importante interpretar con cautela los resultados de los ECA y metaanálisis respecto al impacto que puede tener un solo cambio en la dieta sobre la ECV. Los estudios epidemiológicos han proporcionado evidencia sólida que muestra que un consumo elevado de frutas, verduras, frutos secos, legumbres, pescado, aceites vegetales, yogur y cereales integrales, combinado con una ingesta reducida de carne roja procesada, alimentos con altos niveles de azúcares refinados y sal está asociado con una menor incidencia de eventos cardiovasculares19. Una de las medidas dietéticas más importantes para la prevención de la ECV es minimizar la ingesta de grasas trans. Los hidratos de carbono de la dieta tienen un efecto «neutro» en la concentración de c-LDL, pero el consumo excesivo puede tener efectos perjudiciales en las concentraciones plasmáticas de TG y c-HDL20.

Alcohol

El consumo moderado de alcohol (hasta 10g/día —equivalente a 1 unidad— para hombres y mujeres) es aceptable en personas que consumen bebidas alcohólicas, siempre que los niveles de TG no sean elevados21.

Tabaco

Abandonar el hábito de fumar aporta claros beneficios en la reducción del RCV total, con un impacto positivo especialmente en los niveles de c-HDL22.

Peso y actividad física

El sobrepeso y la obesidad, tanto corporal como abdominal, son factores que favorecen el desarrollo de dislipidemias. Por lo tanto, es importante reducir la ingesta calórica y aumentar el gasto energético en personas con sobrepeso o acumulación de grasa abdominal. Incluso una pérdida de peso moderada, entre un 5% y un 10% del peso corporal inicial, mejora los trastornos lipídicos y tiene efectos positivos sobre otros factores de RCV que suelen estar presentes en individuos dislipidémicos23.

Suplementos dietéticos

Hay algunos alimentos que por diferentes mecanismos pueden disminuir los niveles de LDL o mejorar el perfil lipídico del paciente. Sin embargo, es muy difícil establecer evidencia sólida con este tipo de medidas, ya que no disponemos de ensayos clínicos de intervención basados en la dieta. Sin embargo, comentaremos algunos alimentos: el consumo diario de fitoesteroles (un tipo de colesterol de origen vegetal) pueden reducir las cifras de CT y c-LDL hasta en un 10%24. La levadura de arroz rojo, mediante un mecanismo similar a las estatinas, reduce los niveles de LDL hasta en un 20% si se toman a diario en suficiente cantidad25. La fibra, la proteína de soja o los ácidos grasos insaturados n-3 también tienen cierto efecto beneficioso, si bien es cierto que la evidencia que lo respalda no es sólida.

Objetivos de tratamiento en prevención secundaria

Consideraremos sujetos de prevención secundaria a todos los pacientes que hayan tenido un síndrome coronario agudo, hayan sido sometidos a una revascularización coronaria ya sea percutánea o quirúrgica, hayan tenido un ictus o accidente isquémico transitorio o estén diagnosticados de enfermedad arterial periférica. Todos ellos son considerados de muy alto riesgo.

Según las guías europeas sobre el manejo de la dislipidemia, los pacientes deben ser tratados con metas más estrictas para lograr un doble objetivo terapéutico: conseguir una reducción de al menos un 50% sobre el basal de su c-LDL y alcanzar un nivel objetivo por debajo de 55mg/dl. Incluso en pacientes que en el plazo de 2 años vuelven a tener un evento cardiovascular, no necesariamente del mismo tipo que el primero, se recomienda un control aún más estricto, buscando un objetivo de LDL inferior a 40mg/dl. Para alcanzar dichos objetivos iniciaremos siempre un tratamiento farmacológico asociado a cambios en el estilo de vida e insistiendo en el tratamiento higiénico-dietético ya mencionado.

Tratamiento farmacológico de la dislipidemiaEstatinas

Representan el pilar básico del tratamiento hipolipemiante. Inhiben la HMG-COA reductasa, impidiendo la síntesis de colesterol a nivel hepático. Al disminuir los niveles de colesterol intracelulares, aumenta la expresión de receptores de LDL en la superficie de los hepatocitos. Como consecuencia se reabsorbe y disminuyen los niveles plasmáticos. Las estatinas disminuyen hasta un 50% los niveles de c-LDL. Sin embargo, hay una importante variabilidad interindividual, por lo que hay que monitorizar la respuesta. Su principal mecanismo de acción es la reducción del c-LDL. Se ha teorizado sobre el potencial efecto en todo el organismo con capacidad antitrombótica y antiinflamatoria (efecto pleiotrópico de las estatinas). Sin embargo, a pesar de que hay evidencia in vivo y modelos experimentales que respaldan esta teoría, su relevancia clínica sigue siendo controvertida. El efecto sobre la disminución de la mortalidad cardiovascular es indiscutible. En pacientes con historia de enfermedad vascular, el tratamiento con estatinas redujo la mortalidad por cualquier causa en un 9% por cada 1,0 mmol/l de reducción del c-LDL26. En cuanto a los efectos secundarios, la miopatía con elevación de CK (creatina-cinasa) es el efecto adverso más frecuente. Ocasionalmente también produce molestias musculares inespecíficas sin elevación de CK ni pérdida de fuerza (mialgia). Hay que destacar que, en los ensayos clínicos ciegos contra placebo, los grupos de placebo manifiestan incidencias de dolor muscular en torno al 10% que demuestran la existencia de cierto efecto nocebo: si al paciente se le advierte de que pueden causar dolor muscular, será mucho más probable que lo tenga27. También se ha descrito riesgo de hepatotoxicidad con elevación de la GPT-ALT que puede llevar a tener que discontinuar el tratamiento. Esta alteración hepática no se ha relacionado con cambios en la función hepática, y es extremadamente rara, por lo que no está justificada la monitorización de la función hepática. Existe un aumento leve del riesgo de diabetes mellitus tipo 2, pero este perjuicio es muy inferior al beneficio de la disminución del RCV global del fármaco. El número de pacientes necesario para causar un caso de DM en 4 años se ha estimado en 25528.

Ezetimiba

La ezetimiba inhibe la absorción del colesterol de la dieta, sin interferir en la absorción de otros nutrientes liposolubles. Al llegar menos colesterol al hígado, este aumenta la síntesis de receptor de c-LDL. Se ha demostrado en estudios clínicos que la prescripción de ezetimiba como tratamiento único en una dosis de 10mg/día reduce el c-LDL de los pacientes hipercolesterolémicos en un 15%-22% con bastante variabilidad interindividual29. Mientras que el tratamiento combinado de ezetimiba y una estatina redujo el c-LDL un 15% adicional respecto a la misma dosis de estatina, lo que ha demostrado reducir los eventos cardiovasculares en el ensayo clínico aleatorizado IMPROVE-IT. Esta evidencia respalda el uso de ezetimiba como fármaco asociado a estatinas de alta potencia en aquellos pacientes que no alcanzan niveles objetivos de c-LDL o uso en monoterapia en pacientes que no toleran las estatinas30.

Ácido bempedoico

El ácido bempedoico actúa inhibiendo la adenosina trifosfato-citrato liasa y consecuentemente la biosíntesis del colesterol, lo que induce el aumento de la expresión de receptores LDL, incrementando el aclaramiento de las lipoproteínas de baja densidad (c-LDL)31. Podría ser una opción terapéutica en pacientes de alto o muy alto RCV cuando no se consigue alcanzar los objetivos de c-LDL a pesar de un tratamiento intensivo con estatinas y ezetimiba o con ezetimiba en el caso de intolerancia o contraindicación a estatinas. Asociado a ezetimiba redujo significativamente los niveles de c-LDL hasta un 38%. Sin embargo, al actuar sobre la misma ruta metabólica que las estatinas, cuando se asocia a estatinas su efecto es más modesto. Podría ser una opción terapéutica en pacientes de alto o muy alto RCV cuando no se consigue alcanzar los objetivos de c-LDL a pesar de un tratamiento intensivo con estatinas y ezetimiba, o con ezetimiba en el caso de intolerancia o contraindicación a estatinas.

Inhibidores de PCSK9

La proproteína convertasa de subtilisina kexina 9 (PCSK9) es una proteína que se une a los receptores de LDL, precipita la degradación de estos últimos y con ello eleva los niveles plasmáticos de c-LDL. Regula los receptores de LDL en el hígado. Sus inhibidores (evolocumab y alirocumab) son anticuerpos monoclonales que se unen a la PCSK9 y evitan que esta degrade los receptores de LDL. El inclisarán es un pequeño ARN interferente sintetizado químicamente que reduce la síntesis hepática de PCSK9. Como resultado de cualquiera de estos inhibidores, hay más receptores disponibles para eliminar LDL del torrente sanguíneo, lo que reduce significativamente los niveles de c-LDL (hasta un 60% en el caso de los anticuerpos monoclonales y cerca de un 50% en el caso de inclisirán). Los inhibidores de PCSK9 (iPCSK9) también reducen la concentración de TG y aumentan la de c-HDL y ApoA-I. A diferencia de las estatinas, la inhibición de la PCSK9 también reduce la concentración plasmática de LpA.

En los pacientes en los que no se logra alcanzar los objetivos terapéuticos con estatinas de alta intensidad en monoterapia, es necesaria la combinación con un segundo fármaco, en particular la ezetimiba, y en los pacientes que a pesar de dicha combinación no se logre un control adecuado hay que considerar los iPCSK9. Se ha demostrado la reducción de RCV con los anticuerpos monoclonales4,31 y los estudios encaminados a demostrarlo usando inclisirán están aún en marcha.

Fibratos

Los fibratos son compuestos que activan el receptor alfa del proliferador de peroxisomas (PPAR-α). A través de esta activación, influyen en factores de transcripción que regulan diversas fases del metabolismo de lípidos y lipoproteínas. Este mecanismo permite que los fibratos disminuyan de manera efectiva los niveles de TG, tanto en ayunas como después de las comidas, además de reducir las partículas residuales de lipoproteínas ricas en TG (TRL). En estudios sobre eventos cardiovasculares se ha observado que la reducción del riesgo con el uso de fenofibratos está directamente relacionada con la disminución de los niveles de colesterol no HDL. Cuando se asocian a estatinas, el uso de fibratos conlleva un riesgo de miopatía que es 5,5 veces mayor. Cabe destacar que el fenofibrato tiene un riesgo significativamente menor de miopatía, por lo que es el fibrato de elección en el tratamiento combinado6.

Icosapento de etilo

Es un éster estable de ácido icosapentaenoico que se administra en dosis de 2g dos veces al día. Se considera su utilización en pacientes con ECV que mantienen TG mayores de 150mg/dl a pesar del tratamiento con estatinas y niveles de LDL menor de 100mg/dl, a raíz de los resultados del ensayo REDUCE-IT (Reduction of Cardiovascular Events with Icosapent Ethyl - Intervention Trial) en el que se reducían los eventos cardiovasculares en esta población de pacientes32.

Responsabilidades éticasProtección de personas y animales

Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

Referencia no citada

33.

  • Importante Importante
  • Muy importante Muy importante
  • Metaanálisis Metaanálisis
  • Ensayo clínico controlado Ensayo clínico controlado
  • Epidemiología Epidemiología
  • Artículo de revisión Artículo de revisión
  • Guía de práctica clínica Guía de práctica clínica
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