Vol. 14. Núm. 39.
Páginas 2385-2399 (Septiembre 2025)

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Actualización
Hipertensión arterial: etiopatogenia, clínica, historia natural, complicaciones y tratamiento. Hipertensión arterial en el anciano y en el embarazo

Hypertension: etiopathogenesis, symptoms, natural history, complications, and treatment. Hypertension in older adults and in pregnancy

A. Ruiz-SaavedraaJ. García-Pérez-VelascoaJ.A. Serpa-MoránaC. Tejada-GonzálezaA. Leandro-BarrosaA. García-Lledóab
Doi : https://10.1016/j.med.2025.08.013
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Resumen

La hipertensión arterial (HTA) es una patología compleja caracterizada por un aumento persistente de la tensión arterial que se asocia con un incremento del riesgo de determinadas complicaciones y de muerte prematura. Esta actualización ofrece un análisis de los conceptos fundamentales relacionados con la HTA, abarcando su etiología, los mecanismos etiopatogénicos, las manifestaciones clínicas, la evolución natural de la enfermedad, las complicaciones asociadas y las estrategias de tratamiento, con un enfoque particular en grupos vulnerables como los ancianos y las mujeres en estado de gestación. Además, se estudian los factores de riesgo y los modificadores del riesgo cardiovascular. Se recalca la importancia de la detección de hipertensión resistente y secundaria, así como el efecto de los hábitos de vida y las comorbilidades en la progresión de la enfermedad. El tratamiento incluye, entre otras, modificaciones del estilo de vida, seguimiento de dieta mediterránea, reducción del consumo de sodio, control del peso, práctica regular de ejercicio y un enfoque farmacológico personalizado que combina inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, antagonistas de los receptores de la angiotensina II, calcioantagonistas y diuréticos. Se comentan nuevas estrategias como la denervación renal y la utilización de agentes innovadores como los aGLP-1 y los inhibidores de la aldosterona sintetasa.

Palabras clave
Hipertensión arterial
Tratamiento
Prevención
Fragilidad
Embarazo
Abstract

Hypertension (HT) is a complex disease characterized by a persistent increase in blood pressure associated with an increased risk of certain complications and premature death. This update provides an analysis of the fundamental concepts related to HT, including its etiology, etiopathogenic mechanisms, clinical manifestations, natural history of the disease, associated complications, and treatment strategies, with a particular focus on vulnerable groups such as older adults and pregnant people. In addition, risk factors and cardiovascular risk modifiers are studied. The importance of detecting resistant and secondary hypertension is emphasized as well as the effect of lifestyle habits and comorbidities on disease progression. Treatment includes, among other measures, lifestyle modifications, following a Mediterranean diet, reducing sodium intake, weight control, regular exercise, and a personalized pharmacological approach that combines angiotensin-converting enzyme inhibitors (ACE inhibitors), angiotensin II receptor blockers (ARBs), calcium channel blockers, and diuretics. New strategies such as renal denervation and the use of innovative agents such as GLP-1 receptor agonists and aldosterone synthase inhibitors are discussed.

Keywords
Hypertension
Treatment
Prevention
Frailty
Pregnancy
Texto completo
Concepto

La tensión arterial (TA) se define como la fuerza ejercida por la sangre contra la pared de la aorta, siendo esta en sístole cardíaca en torno a 120mm Hg (máxima TA pulsátil) y en diástole 80mm Hg (mínima TA pulsátil)1,2 La tensión de pulso normal es la diferencia de ambas presiones que se sitúa en torno a 40mm Hg2.

Se define como hipertensión arterial (HTA) aquella TA sistólica (TAS) mayor o igual a 140mm Hg o una TA diastólica (TAD) mayor o igual a 90mm Hg medida en la consulta1,3. Para confirmarla, es recomendable realizar mediciones adicionales fuera de la consulta, donde valores de TA mayores o iguales a 130/80mm Hg en 24 horas, mayor o igual a 135/85mm Hg durante el día o mayor o igual a 120/70mm Hg por la noche serían indicativos de HTA1.

Existe una relación continua y de tipo logarítmico-lineal entre la TA y el riesgo relativo de enfermedades cardiovasculares (ECV), conllevando el aumento de TA un aumento de estas, incluida la ateroesclerosis4.

Se define como TA no elevada a la TAS menor de 120mm Hg y TAD menor de 70mm Hg. Aunque se ha demostrado que el riesgo cardiovascular (RCV) aumenta con una TAS mayor de 90mm Hg, especialmente mujeres, no se recomienda el uso de medicación en estos subgrupos de pacientes por falta de estudios que los justifiquen5.

Se considera TA elevada aquella que presenta en consulta una TAS de 120-139mm Hg o una TAD de 70-89mm Hg. No existe un aumento significativo del RCV que justifique el uso generalizado de medicación, salvo en aquel subgrupo de pacientes que presenten de base un mayor RCV1.

El umbral de HTA mayor de 140/90mm Hg en consulta ha sido definido porque las personas con TA por encima de ese valor tienen un RCV mayor o igual al 10% para eventos cardiovasculares fatales y no fatales en los próximos 10 años6 (tabla 1).

Tabla 1.

Clasificación de la presión arterial

  Presión arterial en consulta (mm Hg)  Presión arterial en casa (mm Hg)  ABPM en el día (mm Hg)  ABPM en 24 h (mm Hg)  ABPM nocturna (mm Hg) 
Presión arterial no elevada  Menor de 120/70  Menor de 120/70  Menor de 120/70  Menor de 115/65  Menor de 110/60 
Presión arterial elevada  120/70 menor de 140/90  120/70 menor de 135/85  120/70 menor de 135/85  115/65 menor de 130/80  110/60 menor de 120/70 
Hipertensión  Mayor o igual a 140/90  Mayor o igual a 135/85  Mayor o igual a 135/85  Mayor o igual a 130/80  Mayor o igual a 120/70 

ABPM: monitoreo ambulatorio de la presión arterial. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Técnicas de medición

Se puede medir mediante auscultación (manual) o mediante dispositivos (técnicas oscilométricas), teniendo en cuenta que es necesario utilizar dispositivos validados clínicamente y con precisión verificada, ya que hoy en día solo un pequeño porcentaje de los dispositivos del mercado han sido testados7.

La manera más frecuente de diagnosticar HTA es por el cribado oportunista en consulta a los pacientes; sin embargo, es recomendable realizar mediciones con mayor frecuencia y, a ser posible, en ámbitos no exclusivamente de consulta. El cribado de hipertensión y del RCV global deben realizarse cíclicamente8. Teniendo en cuenta que en Europa hay un ritmo de progresión de HTA rápido, debería al menos hacerse cada 3 años en personas con TA normal y baja o moderado RCV, especialmente en individuos menores de 40 años. En personas mayores de 40 años o en aquellas con TA elevada que aún no cumplen criterios de tratamiento, se recomienda realizar controles más frecuentes, preferiblemente anuales9.

La TA puede variar según múltiples factores como la posición, la temperatura ambiental, la técnica de medición, la precisión del equipo y la condición física del paciente, por lo que hay una serie de recomendaciones para tener en cuenta al medirla10.

Antes de medir la TA se recomienda guardar reposo durante 5 minutos, permanecer sentado, evitar realizar ejercicio físico y no haber tomado estimulantes como la cafeína y el tabaco media hora antes. Se debe retirar la ropa en la región donde se coloque el manguito y este debe colocarse a la altura del corazón. Durante la medición, evitar cruzar las piernas y mantener la espalda y el brazo apoyados para evitar falsos aumentos en la TA1,10.

Se debe medir la TA al menos tres veces, con una diferencia temporal de 2 minutos, siendo el valor de la TA la media de las últimas 2 mediciones. Al menos una vez se ha de medir la TA en ambos brazos y, en caso de obtener una diferencia mayor de 10mm Hg, se utilizará el brazo con mayor TA para próximas mediciones1,11. Si se mide la TA en el domicilio, hay que tomar al menos 2 mediciones dos veces al día durante al menos 3 días de la semana. Si se realiza por un medidor ambulatorio, para que sea representativo se necesita un 70% de mediciones válidas que realizará el dispositivo cada 15-30 minutos durante el día o 30-60 minutos durante la noche, siendo necesario además el registro por parte del paciente de las horas de sueño, actividades realizadas y medicación tomada11.

Clasificación y tipos de hipertensión arterial

Se considera hipertensión sistólica aislada una TAS mayor o igual a 140mm Hg con una TAD menor de 90mm Hg, que es el tipo de hipertensión más frecuente en personas mayores, ya que está relacionado con el aumento de rigidez aórtica asociada a la edad. Con el envejecimiento, la TAS aumenta hasta la octava década de vida, mientras que la TAD se eleva gradualmente hasta la quinta o sexta década12.

La hipertensión de bata blanca se define como una TA superior a 140/90mm Hg en la consulta, pero inferior a 135/85mm Hg en el día o 130/80mm Hg en 24 horas en domicilio13. En su contraparte, la hipertensión enmascarada cursa a la inversa (menor de 140/90 en consulta, mayor de 135/85 en el día o 130/80 en 24 horas14.

Debido a la variabilidad situacional de la TA, se recomienda medir la TA tanto en domicilio, clínica o en consulta, mañana, noche y 24 horas del día para evitar un falso diagnóstico de esta, como sucede con la HTA de bata blanca o en la HTA enmascarada1.

Hay que tener en cuenta el perfil circadiano de la TA, que realiza un descenso nocturno de entre 10%-20% de la TA diurna (patrón dipper) dado que descensos menores del 10% (patrón no dipper), mayores del 20% (patrón dipper extremo) o incluso ascensos de la TA (patrón invertido) se asocian con patología cardiovascular (CV)15.

Se considera HTA resistente, presente en un 10%-20% de los hipertensos16, aquella condición en la cual no se logra controlar la TA pese a un tratamiento adecuado (medidas de estilo de vida, uso de dosis máximas toleradas de un diurético —como el tiazídico o similar—, un bloqueador del sistema renina-angiotensina —SRAA— y un bloqueador de los canales de calcio)17.

Estratificación del riesgo cardiovascular y tensión arterial

La medida de la TA debe hacerse dentro de la estimación del RCV de los sujetos, y no como una medida aislada. La razón de ello es que no tiene la misma trascendencia ni manejo una misma TA en un individuo sin otros factores de riesgo que en uno con varios de ellos. Para una información más detallada de la estimación del RCV nos remitimos a la revisión correspondiente incluida en esta misma unidad temática de la revista Medicine. De forma general, deberemos considerar, además de la TA, la presencia de otros factores de riesgo cardiovascular (FRCV) y la existencia de enfermedades preexistentes de alto RCV: enfermedad renal crónica (ERC), enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular, enfermedad arterial periférica y diabetes mellitus (DM) tipo 2 (DM2). Para aquellos pacientes con DM2 menores de 60 años se estratificará el riesgo global con las tablas SCORE-2 diabetes. En caso de no presentar estas patologías de alto RCV, es recomendable estratificar a nuestros pacientes con modelos predictivos como SCORE, SCORE-2, SCORE-OP18–20 (tabla 2).

Tabla 2.

Modelos predictivos de riesgo cardiovascular de la Sociedad Europea de Cardiología

  Aplicación ideal  Población clave  Ventaja  Población objetivo  Eventos  DM  Considera no fatales  Para mayores 
SCORE  Evaluación inicial en poblaciones generales  Bajo riesgo, recursos limitados  Simplicidad y enfoque en mortalidad CV  General  Solo mortalidad CV  No  No  Sí 
SCORE2  Evaluación más completa del riesgo total  General (40-69 años)  Considera eventos no fatales  General (40-69 años)  Mortalidad y eventos CV no fatales  No  Sí  No 
SCORE2-Diabetes  Estratificación precisa en diabéticos  Diabetes tipo 2  Adaptado a esta población específica  Diabéticos tipo 2  Mortalidad y eventos CV no fatales  Sí  Sí  No 
SCORE2-OP  Evaluación personalizada en adultos mayores  > 70 años  Ajustado para fragilidad y envejecimiento  Adultos mayores (> 70 años)  Mortalidad y eventos CV no fatales  No  Sí  Sí 

DM: diabetes mellitus; SCORE: estimación del riesgo coronario sistemático (Systematic Coronary Risk Estimation); SCORE2: estimación del riesgo coronario sistemático 2 (Systematic Coronary Risk Estimation 2); SCORE2-OP: estimación del riesgo coronario sistemático 2 en personas mayores (Systematic Coronary Risk Estimation Older People). Adaptada de SCORE2-OP18, Pennells L, et al19 y Hagemena S, et al20.

Si el riesgo de un paciente sigue siendo dudoso tras su evaluación de RCV, se pueden emplear técnicas complementarias de imagen, como tomografía computarizada (TC) o la ecografía vascular. Son modificadores hacia un mayor riesgo un score de calcio a nivel coronario de más de 100 unidades Agatston o la detección de lesiones ateroscleróticas en coronarias, femorales o carótidas, y la detección de placas en carótidas o un incremento de la rigidez arterial en ecografía Doppler21. En la figura 1 se resume el enfoque de estratificación del riesgo de ECV para el tratamiento de la TA en adultos con TA elevada.

Fig. 1.

Resumen del enfoque de estratificación del riesgo de enfermedad cardiovascular para el tratamiento de la presión arterial en adultos con presión arterial elevada. AF: antecedentes familiares; CAC: calcio arterial coronario; DM: diabetes mellitus; DM2: diabetes mellitus tipo 2; EA: enfermedad aterosclerótica; ECV: enfermedad cardiovascular; ERC: enfermedad renal crónica; HF: hipercolesterolemia familiar; NT-proBNP: péptido natriurético cerebral N-terminal; PA: presión arterial; PAD: presión arterial diastólica; PAS: presión arterial sistólica; SCORE2: estimación del riesgo coronario sistemático 2; SCORE2-OP: estimación del riesgo coronario sistemático 2 en personas mayores; VIH: virus de la inmunodeficiencia humana. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

(0.73MB).

Existen otros factores de riesgo o modificadores de riesgo CV no recogidos por la mayoría de los modelos predictivos para estratificación de riesgo CV que se detallan en la tabla 3. Los individuos originarios de África y los del sur de Asia tienen un mayor riesgo/predisposición para ECV por genética, factores metabólicos adversos exacerbados por dietas, estilos de vida y desigualdades socioeconómicas. Otras serían las enfermedades proinflamatorias (como el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide o la psoriasis), así como la enfermedad mental (depresión mayor, bipolaridad, esquizofrenia)22. Si el paciente presentara alguna de estas, se reclasifica el riesgo (por ejemplo, si el riesgo previo fuera del 5%-10%, pasaría a la escala siguiente, mayor del 10%).

Tabla 3.

Modificadores de riesgo en hipertensión arterial no recogidos por marcadores habituales

Modificadores específicos de sexo  Modificadores compartidos 
Diabetes gestacional  Etnicidad de alto riesgo 
Hipertensión gestacional  Historia familiar de EA de inicio prematuro 
Preeclampsia  Privación socioeconómica 
Parto prematuro  Enfermedades inflamatorias autoinmunes 
Uno o más mortinatos  Enfermedad mental grave 
Abortos recurrentes  VIH 

EA: enfermedad ateroesclerótica; VIH: virus de la inmunodeficiencia humana. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Otras mediciones

Se recomienda realizar pruebas complementarias a nuestros pacientes para profundizar en la etiología y la evolución de la HTA, que se recogen en la tabla 4.

Tabla 4.

Pruebas complementarias en el estudio de la hipertensión arterial

Prueba rutinaria  Utilidad clínica 
Glucosa en sangre en ayunas (y HbA1c si la glucosa en ayunas está elevada)  Evaluación del riesgo CV y comorbilidades 
Lípidos séricos: colesterol total, LDL, HDL, colesterol no-HDL, triglicéridos  Evaluación del riesgo CV 
Sodio y potasio en sangre, hemoglobina y/o hematocrito, calcio y TSH  Cribado de la hipertensión secundaria (hiperaldosteronismo, enfermedad de Cushing, policitemia, hiperparatiroidismo, hipertiroidismo) 
Creatinina en sangre y eGFR; análisis de orina y relación albúmina-creatinina  Evaluación del riesgo CV y daño mediado por hipertensión (DMH) 
ECG de 12 derivaciones  Evaluación de aumento auricular izquierdo, hipertrofia ventricular izquierda; detección de arritmias y otras comorbilidades (FA, IAM previo) 
Prueba opcional  Utilidad clínica 
Ecocardiografía  Evaluación de enfermedad cardíaca hipertensiva; evaluación de enfermedad CV establecida (IAM previo, insuficiencia cardíaca); evaluación de la dilatación de la aorta torácica 
TC cardíaca o ultrasonido de arterias carótidas o femorales  Evaluación de placa aterosclerótica 
Rigidez arterial (carótida-femoral o índice tobillo-brazo PWV)  Evaluación de rigidez arterial 
Índice tobillo-brazo  Evaluación de la enfermedad arterial periférica 
Ultrasonido abdominal  Evaluación de aneurisma abdominal 
Fundoscopia  Evaluación de retinopatía hipertensiva; diagnóstico de emergencia hipertensiva/maligna (hemorragias, exudados, edema de papila) 

CV: cardiovascular; DMH: daño mediado por hipertensión; ECG: electrocardiograma; eGFR: tasa de filtración glomerular estimada (estimated Glomerular Filtration Rate); FA: fibrilación auricular; HbA1c: hemoglobina glicosilada; HDL: lipoproteína de alta densidad (High-Density Lipoprotein); IAM: infarto agudo de miocardio; LDL: lipoproteína de baja densidad (Low-Density Lipoprotein); PWV: velocidad de onda del pulso (Pulse Wave Velocity, medida de rigidez arterial); TC: tomografía computarizada; TSH: hormona estimulante de la tiroides (Thyroid-Stimulating Hormone). Adaptada de McEvoy JW, et al1.

EtiologíaHipertensión arterial primaria/esencial

Se considera primaria aquella HTA sin una causa discernible. La mayoría de los casos de HTA son de origen primario, denominada también HTA esencial. La regulación de la TA depende de múltiples genes y mutaciones en cualquiera o varios de ellos, en determinados entornos ambientales pueden dar origen a HTA. Eso causa una predisposición genética a la HTA en determinadas etnias y líneas familiares. Los grupos étnicos que han sobrevivido en ambientes con menos agua y sal tienen genéticamente mayor capacidad para retener estos elementos. En entornos en los que es más accesible, desarrollarán más fácilmente HTA23.

Hipertensión arterial secundaria

Se considera HTA secundaria aquella que tiene una causa concreta identificable. Dentro de las causas secundarias destacan el síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS), el hiperaldosteronismo primario (HAP), la enfermedad renal parenquimatosa, la estenosis arterial renal, el uso de medicación o sustancias, la enfermedad tiroidea, el síndrome de Cushing, el feocromocitoma, la coartación de aorta, el hiperparatiroidismo primario, la hiperplasia adrenal congénita, la acromegalia y los síndromes que cursen con exceso de mineralocorticodes diferente de HAP.

Hiperaldosteronismo primario

Consiste en la sobreproducción de aldosterona por una o ambas glándulas suprarrenales. Se detectan niveles bajos de renina y falta de supresión con carga de sodio24. La mayoría de los pacientes tienen entre 40 y 50 años, presentan HTA y normopotasemia y muestran supresión de la renina3..La sobreproducción de aldosterona que ocurre en esta patología provoca retención de sodio, alcalosis metabólica, supresión de renina y excreción elevada de potasio, lo que puede causar hipopotasemia en casos graves3. El índice aldosterona-renina (ARR) debe utilizarse para estudiar a los pacientes con hipertensión severa (mayor o igual a 150/100mm Hg), hipopotasemia, hipertensión resistente, incidentaloma adrenal, SAOS, antecedentes familiares de hipertensión temprana o eventos cerebrovasculares antes de los 40 años, o familiares con HAP; debiéndose corregir la hipopotasemia antes de realizar la prueba25.

El HAP se confirma tras obtener un ARR elevado (mayor de 30) con pruebas como carga oral de sal, infusión salina, prueba de captopril o supresión con fludrocortisona24. Este diagnóstico debe sospecharse cuando los niveles de renina son menores de 1 ng/ml/hora y los de aldosterona superan los 10 ng/dl. Además, se deben realizar pruebas adicionales como la TC adrenal para excluir masas grandes o carcinoma en pacientes con hiperaldosteronismo confirmado24.

Es importante recordar que el uso concomitante de bloqueadores beta-adrenérgicos (BBA), inhibidores del SRAA, diuréticos y fármacos de acción central, como la clonidina y la metildopa, pueden interferir en la correcta medición del ARR, por lo que se debe suspender su uso1.

La hipertensión renovascular (RVH) ocurre por la oclusión o estenosis de las arterias renales que reduce la presión de perfusión renal y consecuentemente activa el SRAA, logrando elevar la TA26. Las principales causas son la ateroesclerosis (causa más frecuente, suele manifestarse en adultos mayores) y la displasia fibromuscular (más frecuente en mujeres jóvenes, afecta arterias musculares de mediano tamaño)1.

El diagnóstico se basa en pruebas de imagen (Doppler de arterias renales, angio-TC, resonancia magnética). La estenosis de las arterias renales puede estar presente en pacientes con HTA esencial sin causar RVH secundaria, por lo que se ha de considerar en caso de niveles muy elevados de renina27.

Síndrome de apnea obstructiva del sueño

Es altamente prevalente en personas con HTA, especialmente en la hipertensión resistente, debiendo sospecharse en pacientes con hipertensión y síntomas sugestivos (apnea presenciada, ronquidos fuertes, sueño interrumpido, despertares recurrentes con sensación de ahogo, jadeo o sudoración, somnolencia diurna, fatiga, dificultad para concentrarse y un patrón de TA no dipper o invertido)1. Además, se recomienda investigar el SAOS en obesidad y la hipertensión resistente. El diagnóstico se realiza mediante una polisomnografía simplificada28.

Mecanismos etiopatogénicos

La TA es el resultado del gasto cardíaco (GC) y la resistencia vascular sistémica (RVS), expresada como TA=GC×RVS, donde el GC es la frecuencia cardíaca×volumen sistólico y la RVS la podemos calcular de la siguiente forma: 80×(TA media – presión venosa central)/GC3.

El riñón regula la TA mediante la natriuresis por presión, es decir, aumenta la excreción de sodio por las elevaciones de la TA ante la expansión del volumen extracelular. Este mecanismo funciona gracias a factores paracrinos como el óxido nítrico (NO) (disminuye la respuesta miógena arteriolar, aumentando el flujo sanguíneo renal y la presión intersticial) y el trifosfato de adenosina que inhiben la reabsorción de sodio en la nefrona. En la hipertensión crónica, los riñones se adaptan a los cambios en los niveles de sodio, de modo que se produce natriuresis pero a presiones arteriales más altas. Por el contrario, cuando el manejo renal del sodio está alterado como, por ejemplo, debido a una tasa de filtración glomerular (TFG) reducida o a un incremento de la angiotensina II (AGTII), se desarrolla una hipertensión que aparece con umbrales de sodio más bajos, también conocida como hipertensión sensible al sodio3.

La HTA surge debido a una regulación inadecuada del agua y el sodio en el organismo, proceso que puede verse alterado por distintos mecanismos bajo control de varios genes29. En este desequilibrio pueden intervenir el SRAA, el sistema nervioso simpático (SNS), la inflamación, la disfunción endotelial y otros factores que, a menudo, interactúan entre sí, dando lugar a círculos viciosos que perpetúan la HTA30.

Sistema renina-angiotensina-aldosterona

El manejo inadecuado del sodio, en algunos casos por un aporte excesivo de sodio en la dieta, supone una expansión del volumen intraarterial que causa un aumento de la TA dependiente de la volemia31. El SRAA regula la TA (fig. 2) mediante la retención de sodio, la vasoconstricción y el control de la natriuresis, contribuyendo a la patogenia de la hipertensión3. La hipertensión crónica se perpetúa por un aumento de la RVS, debida en parte a la respuesta del músculo liso arterial que se contrae de forma tónica para compensar el exceso de volumen. Esa contracción tónica causa hipertrofia de la capa media y produce un aumento de las RVS y se produce un desequilibrio en la relación presión-sodio32.

Fig. 2.

Vía sistema renina-angiotensina-aldosterona con sus funciones. AGT: angiotensinógeno; AGTI: angiotensina I; AGTII: angiotensina II; Ang 1-7: angiotensina 1-7; AT1R: receptor de angiotensina tipo 1; AT2R: receptor de angiotensina tipo 2; ECA: enzima conversora de angiotensina; ECA2: enzima conversora de angiotensina 2; Mas R: receptor Mas; NEP: neprilisina. Adaptada de Libby P, et al3.

(0.36MB).

El exceso de volemia se compensa asimismo con vasoconstricción renal, que produce arteriolopatía preglomerular, isquemia tubular y una menor filtración de sodio, que a su vez favorece la retención de sodio y, por ende, la TA crónicamente elevada. El SRAA también está implicado en la disfunción endotelial y la lesión vascular. La renina y la prorrenina, sintetizadas en el aparato yuxtaglomerular, se liberan en respuesta a disminuciones de la presión de perfusión renal y del aporte de sodio. Estas sustancias se encargan de convertir el angiotensinógeno circulante, producido por el hígado, en angiotensina I (AGTI). La AGTI pasa a AGTII gracias a la enzima convertidora de angiotensina (ECA). La AGTII provoca vasoconstricción, aumenta la resistencia renovascular y estimula la reabsorción de sodio. Está relacionada con la disfunción endotelial y el daño de órganos al unirse al receptor AT1R que provoca efectos vasoconstrictores y lesivos. Además, induce la síntesis y liberación de aldosterona desde la zona glomerulosa suprarrenal que provoca mayor reabsorción de sodio al activar el receptor mineralocorticoide, lo cual conduce a un aumento de la expresión del canal de sodio epitelial (ENaC), remodelación vascular, fibrosis y estrés oxidativo3. Si la AGTII no logra unirse al receptor AT1R se unirá al receptor AT2R que causa vasodilatación, natriuresis y efectos antiproliferativos mediado, entre otros, por el NO. Esto sucede en situaciones de estrés o daño tisular, pero también es el mecanismo de fármacos que bloqueen AT1R como los antagonistas de los receptores de la angiotensina II33.

Sistema nervioso simpático

El SNS desempeña un papel clave en la génesis de la HTA (fig. 3). Su activación excesiva contribuye a la vasoconstricción, el aumento de la frecuencia cardíaca y la retención de sodio, factores que elevan la TA de forma sostenida. Los pacientes hipertensos suelen presentar un desequilibrio autónomo con aumento de la actividad simpática y disminución de la parasimpática, lo cual contribuye tanto a la aparición como al mantenimiento de la hipertensión desde etapas tempranas. En relación con la obesidad, el SNS se activa tempranamente con el aumento de la adiposidad, aumenta la actividad nerviosa simpática renal y, por ende, la avidez por el sodio, lo cual perpetua la HTA. La hipertensión, cuando está favorecida por catecolaminas, provoca una lesión intersticial renal que se asocia con un fenotipo sensible a la sal incluso después de que la hiperactividad simpática haya desaparecido, lo cual explica la mayor elevación con dieta alta en sal, en directa relación con el grado de fibrosis tubulointersticial renal y el descenso del filtrado. Además, la actividad del SNS provoca una disfunción endotelial mediada por el receptor α1, vasoconstricción, proliferación del músculo liso vascular y rigidez arterial que contribuye en la génesis de la HTA. La hiperactividad simpática provoca sensibilidad a la sal porque se reduce la actividad de la serina/treonina-proteína cinasa WNK4, esto produce un aumento en la avidez de sodio a través del simportador de cloruro sódico sensible a tiazidas3.

Fig. 3.

Resumen de causas y consecuencias de la activación del sistema nervioso simpático en la génesis de hipertensión. RAAS: sistema renina-angiotensina-aldosterona; SAOS: síndrome de apnea obstructiva del sueño. Adaptada de Libby P, et al3.

(0.29MB).
Péptidos natriuréticos

Los péptidos natriuréticos (auricular —ANP—, cerebral —BNP— y urodilatina) regulan la sensibilidad a la sal, la insuficiencia cardíaca y la hipertensión mediante propiedades natriuréticas y vasodilatadoras. Una alta carga de sodio provoca el estiramiento de las aurículas y ventrículos, lo que estimula la liberación de los péptidos natriuréticos ANP y BNP, respectivamente, que generan una reducción inmediata de la TA mediante vasodilatación sistémica y una disminución del volumen plasmático. Además, aumentan la TFG al incrementar el tono arteriolar eferente y el coeficiente de filtración, y reducen la reabsorción renal de sodio. Lo hacen directamente porque inhiben la actividad de la Na+-ATTASa y el cotransportador sodio-glucosa en el túbulo proximal, además del ENaC en la nefrona distal. Indirectamente, disminuyen la liberación de renina y aldosterona amplificando su efecto natriurético3.

Óxido nítrico

Las células endoteliales producen varias sustancias vasoactivas de las cuales el NO es la más importante para la regulación de la TA. El NO se libera continuamente desde las células endoteliales, especialmente en respuesta a la tensión de cizallamiento inducida por el flujo en arterias y arteriolas, y produce la relajación del músculo liso vascular a través de la activación de la guanilato-ciclasa y la generación de monofosfato de guanosina cíclico intracelular. La interrupción de la producción de NO a través de la inhibición de la NO sintasa 3 (eNOS) expresada de forma constitutiva eleva la TA y favorece el desarrollo de hipertensión tanto en animales como en seres humanos. El estrés oxidativo, causado por la actividad de enzimas como NADPH-oxidasa, xantina oxidasa y ciclooxigenasa, contribuye a la disfunción endotelial en la hipertensión. Hay que recordar que la AGTII potencia la NADPH-oxidasa y otras como la endotelina-1 (ET-1) que contrarresta al NO y actúa como vasoconstrictor a través de los receptores ET-A, contribuyendo al aumento de la TA. La expresión de la ET-1 aumenta también con otros factores como las catecolaminas, la hipoxia y varias citocinas proinflamatorias (factor de necrosis tumoral alfa e interleucina 1 y 2). Los estudios han demostrado una menor producción de NO en pacientes hipertensos en comparación con controles normotensos3.

Rigidez y envejecimiento arterial

En las primeras etapas de la vida, la hipertensión se encuentra principalmente influenciada por factores independientes de la rigidez de los grandes vasos. Sin embargo, a medida que avanza la edad, la rigidez arterial adquiere un papel causal predominante en el desarrollo de la hipertensión. La rigidez arterial es un factor importante en la génesis de la hipertensión, especialmente en el síndrome de hipertensión sistólica aislada con el envejecimiento (elevación de la TAS y la presión del pulso). La rigidez arterial se desarrolla como resultado de cambios estructurales en las grandes arterias, especialmente en las arterias elásticas, por pérdida de fibras elásticas y su sustitución por fibras de colágeno menos distensibles. Los factores más asociados al endurecimiento arterial son el envejecimiento, la hipertensión, la DM, la ERC, el tabaquismo y la ingesta elevada de sodio3.

Inflamación e hipertensión arterial

El sistema inmunitario participa en la hipertensión mediante respuestas innatas y adaptativas que generan especies reactivas de oxígeno y mediación de la arteriolopatía aferente. Dentro de los componentes conocidos a día de hoy destacan los macrófagos, como parte de la inmunidad innata (implicados en la hipertensión inducida por AGTII aldosterona y antagonismo del NO); los linfocitos T, en la inmunidad adaptativa (hipertensión dependiente de AGTII al expresar receptores AT1R); las anomalías de los linfocitos T proinflamatorios y reguladores (inflamación vascular y renal con daño en órgano diana); los linfocitos B (autoanticuerpos contra receptores adrenérgicos, canales de calcio vasculares, AT1R y células endoteliales) generando disfunción endotelial y contribuyendo a la hipertensión sensible a la sal3.

Mineralocorticoides

Los corticoides tienen acciones en el organismo, produciendo retención de agua y sodio, por reabsorción en los túbulos renales (en particular los mineralocorticoides), lo cual genera una expansión del volumen intravascular y, consecuentemente, de la TA. A su vez, también son capaces de aumentar la sensibilidad a las catecolaminas, reducir la producción de NO, aumentar la grasa abdominal, la resistencia a la insulina y, pese a alterar al SRAA parcialmente suprimiendo la renina y aldosterona, predomina el efecto sobre la volemia y retención de sodio34.

Manifestaciones clínicas, historia natural y complicaciones

La hipertensión suele presentarse de manera asintomática. Cuando los niveles de TA son altos, puede haber sintomatología según el órgano afectado como dolores de cabeza intensos, mareos, visión borrosa, dolor en el pecho, dificultad para respirar y hemorragias nasales. De forma crónica, la HTA no controlada causa daño en todo el sistema arterial, en forma de enfermedad vascular aterosclerótica y/o aneurisma o disección aortica, en el riñón, el corazón, en el cerebro y en los vasos retinianos. Denominamos a esos daños crónicos lesiones de órgano diana1.

La exploración física nos puede aportar datos sobre las causas de la HTA y también de la posible lesión de órgano diana. Debemos buscar signos que nos orienten a otras patologías. El soplo carotídeo, por ejemplo, nos haría sospechar estenosis carotídea. El aumento de tamaño o un soplo en la tiroides hacen sospechar enfermedad de Graves que puede ser causa de HTA. El punto de máxima intensidad de latido cardíaco desplazado lateralmente y un galope por cuarto tono harán sospechar hipertrofia ventricular izquierda. El galope por tercer tono hará sospechar HTA evolucionada con dilatación ventricular. Un soplo interescapular con tensión alta en los miembros superiores y más baja en los inferiores hará sospechar coartación de la aorta. Se deben buscar en el abdomen masas y soplos que pueden sugerir aneurismas de aorta u obstrucciones arteriales renales. La presencia de estrías violáceas abdominales hará pensar en un síndrome de Cushing (tabla 5)23.

Tabla 5.

Signos y síntomas de la hipertensión arterial

Síntoma/signo  Interpretación/implicación 
Dolores de cabeza intensos  Probable hipertensión elevada 
Mareos  Síntoma inespecífico de HTA 
Visión borrosa  Alteraciones visuales por HTA 
Dolor en el pecho  Probable relación con daño cardiovascular hipertensivo (angina hemodinámica) 
Dificultad para respirar  Posible insuficiencia cardíaca o edema pulmonar 
Hemorragias nasales  Puede ocurrir en HTA severa 
Soplo carotídeo  Sospechar estenosis carotídea 
Aumento de tamaño de la tiroides  Posible enfermedad de Graves 
Punto de máxima intensidad del latido desplazado lateralmente  Sospecha de hipertrofia ventricular izquierda 
S4 (galope auricular)  Disminución de la distensibilidad ventricular 
S3 (galope ventricular)  Presión auricular izquierda elevada o sobrecarga de volumen 
Latido ventricular derecho  Sospecha de hipertrofia o sobrecarga del ventrículo derecho 
Soplo interescapular  Sospechar coartación de la aorta 
Aneurisma de la aorta abdominal  Masa pulsátil abdominal 
Soplos abdominales  Sospecha de hipertensión renovascular, estenosis arteria renal 
Masa renal  Posible tumor renal o disfunción renal secundaria 
Estrías violáceas abdominales  Indicativo de síndrome de Cushing 

HTA: hipertensión arterial. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Retinopatía hipertensiva

El fondo de ojo es una de las exploraciones necesarias para localizar un dato de lesión de órgano diana que es la retinopatía hipertensiva. Esta consiste en cambios vasculares en la retina como respuesta a la HTA. Puede ser debida a HTA aguda, con hemorragias en llama, exudados algodonosos como resultado de microinfartos retinianos o edema de papila, más indicativo de hipertensión maligna. También puede ocurrir por HTA crónica, en cuyo caso es un daño progresivo con 3 etapas: la fase vasoconstrictiva, con estrechamiento de las arteriolas retinianas; la fase esclerótica, con engrosamiento de la pared arteriolar (signo del cruce —fig. 4—) y la fase exudativa, con exudados duros, hemorragias retinianas y edema de papila3.

Fig. 4.

Fondo de ojo. La flecha indica el signo de cruce arteriovenoso. Las arterias son finas y la vena se oblitera en el cruce. .

(0.12MB).
Nefropatía hipertensiva

La hipertensión ejerce un impacto negativo sobre la función renal mediante varios mecanismos (tabla 6). Por lesión directa debida al aumento de presión produce nefroangioesclerosis que lleva al engrosamiento de las paredes vasculares, reducción del lumen arterial, disminuyendo el flujo sanguíneo renal, lo cual genera una isquemia progresiva que acaba conduciendo a fibrosis y pérdida de nefronas. También causa daño glomerular. Al aumentar la TA intraglomerular se produce hiperfiltración inicial, seguida de lesión de las membranas basales, esclerosis glomerular progresiva y, finalmente, pérdida irreversible de nefronas. Se dan también alteraciones tubulointersticiales: la isquemia que induce el cuadro afecta los túbulos renales y el intersticio produciendo fibrosis intersticial, atrofia tubular e incapacidad de concentrar o diluir la orina. Se produce proteinuria al aumentar la permeabilidad de las membranas glomerulares, que contribuye a la progresión de la enfermedad renal. La microalbuminuria es un marcador temprano de la lesión renal causada por la HTA, y debe solicitarse en el estudio de estos pacientes. Todos estos mecanismos de lesión renal perpetúan el cuadro, ya que la isquemia renal estimula la liberación de renina que aumenta la AGTII; la pérdida de nefronas disminuye la capacidad de la excreción de sodio y se altera la sensibilidad de los barorreceptores renales3.

Tabla 6.

Signos y síntomas de la hipertensión arterial

Retinopatía hipertensiva  Hemorragias, exudados y edema por HTA aguda o crónica 
Lesión renal directa (nefroangioesclerosis)  Engrosamiento de paredes vasculares y pérdida de nefronas 
Daño glomerular  Esclerosis glomerular progresiva por presión intraglomerular elevada 
Alteraciones tubulointersticiales  Fibrosis intersticial, atrofia tubular e incapacidad de concentrar orina 
Proteinuria  Marcador temprano de enfermedad renal progresiva 

HTA: hipertensión arterial. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Manejo terapéutico

Tras el diagnóstico de hipertensión, con una TAS mayor o igual a 140mm Hg y una TAD mayor o igual a 90mm Hg, se deben establecer intervenciones en el estilo de vida y terapia farmacológica. En los pacientes con diagnóstico de TA elevada (120-139/70-89mm Hg) solo se recomienda la intervención en el estilo de vida, salvo que se trate de pacientes con RCV mayor del 10% en un período de 10 años1.

Intervenciones en el estilo de vidaEjercicio

Se recomienda realizar entre 150 y 300 minutos de ejercicio aeróbico moderado a la semana, o entre 75 y 150 minutos de actividad vigorosa, permitiendo la combinación de ambos tipos para cumplir con el mínimo sugerido, aconsejando incluir actividades aeróbicas (caminar a paso ligero, nadar o correr), así como ejercicios de fortalecimiento muscular (pesas o el propio peso), al menos dos días a la semana. Para las personas mayores, se recomiendan también ejercicios de flexibilidad y equilibrio35.

Dieta

Se aconseja la adopción de dietas ricas en aceite de oliva, frutas, frutos secos, verduras y cereales, asociando un consumo moderado de pescado y aves, con una ingesta reducida de lácteos, carnes rojas, productos procesados y azúcares, tales como los de la dieta mediterránea35,36. El estudio PREDIMED demuestra los beneficios de la dieta mediterránea, logrando disminuir el RCV y elevar el colesterol HDL37.

Dentro de las recomendaciones dietéticas, es importante recordar la reducción del consumo de sal en pacientes hipertensos (consumo de sodio recomendado: 2g/día o 5g de sal incluyendo el propio de los alimentos), ya que se ha observado relación entre el consumo alto de sal y el aumento de eventos CV a nivel poblacional, sobre todo en mujeres, que es el grupo donde más beneficio se ha observado con su reducción3. El consumo de potasio (frutas y alimentos) tiene efectos positivos sobre la reducción de TA, asociando una disminución de riesgo CV (más de 3,5g/día salvo ERC avanzada donde debe ser menor de 2,4g/día), con precaución en pacientes que tomen medicación que aumente los niveles de potasio38.

Control de peso

La obesidad visceral suele estar en relación con la HTA, habiéndose demostrado que una pérdida de 5kg produce una disminución de la TAS en 4,4mm Hg y de la TAD en 3,6mm Hg1. Además de esto, se encuentran los efectos positivos de la disminución de inflamación crónica y la resistencia a la insulina que conlleva el estado de obesidad para el organismo, reduciéndose la mortalidad por todas las causas39,40. Se puede recurrir a fármacos como aGLP1 y/o iSGLT2 que logran una reducción de peso y de la TA41.

Alcohol

Existe controversia con respecto al consumo de alcohol. Según los metaanálisis o las revisiones Cochrane, no hay evidencia del efecto protector del consumo de alcohol para la HTA, recomendando evitar el consumo de alcohol. Las guías de 2021 de prevención CV de la ESC aconsejan un consumo máximo de bebidas alcohólicas de 100g/semana tanto en hombres como en mujeres1,42.

Café

El consumo de café puede disminuir la incidencia de hipertensión, no siendo este el caso con las bebidas energéticas que, por sus altas concentraciones de componentes como taurina, aumentan la TA43. El té tiene resultados no concluyentes con la bajada de TA44.

Tabaco

Fumar aumenta el RCV, la morbimortalidad por cualquier causa y, entre otros efectos negativos, aumenta el riesgo de HTA. Dejar de fumar, por ende, reduce su riesgo. En relación con el uso de cigarrillos electrónicos, sugiere que puedan aumentar el riesgo de desarrollar HTA45.

Tratamiento farmacológico

Se recomienda iniciar una terapia combinada en bajas dosis, preferiblemente en un único comprimido, ya que favorece la adherencia a largo plazo y puede tener menos efectos secundarios. Las cuatro principales clases de medicamentos antihipertensivos (inhibidores de la ECA —iECA—, bloqueadores de los receptores de angiotensina —ARB—, antagonistas de calcio dihidropiridínicos como los bloqueadores de los canales del calcio —CCB— y diuréticos tiazídicos o similares) son de elección en primera línea (tabla 7). Nunca se debe combinar iECA con ARB, por sus efectos secundarios, fundamentalmente hiperpotasemia y deterioro de la función renal. Las posologías de los diferentes fármacos para la HTA se muestran en la tabla 846.

Tabla 7.

Fármacos y clases de fármacos

Clase de medicamento  Nombre del fármaco 
Inhibidores de la ECA  Captopril, enalapril, lisinopril, perindopril, ramipril 
Inhibidores de los receptores de angiotensina II (ARB)  Candesartán, irbesartán, losartán, olmesartán, telmisartán, valsartán, azilsartán 
Bloqueadores de los canales del calcio (dihidropiridinas)  Amlodipino, felodipino, lercanidipino, nifedipino, manidipino 
Diuréticos (tiazídicos y similares)  Clortalidona, hidroclorotiazida, indapamida 
Diuréticos (ahorradores de potasio)  Amilorida, eplerenona, espironolactona 
Bloqueadores beta  Atenolol, bisoprolol, carvedilol, labetalol, metoprolol succinato, metoprolol tartrato, nebivolol, propranolol 
Bloqueadores alfa  Doxazosina, prazosina, terazosina 
Diuréticos (diuréticos de asa)  Bumetanida, furosemida, torasemida 
Bloqueadores de los canales de calcio (no dihidropiridinas)  Diltiazem, verapamilo 
Vasodilatadores  Hidralazina, minoxidil 
Antihipertensivos de acción central (SNC)  Clonidina, metildopa, moxonidina 

ARB: bloqueadores de los receptores de angiotensina II; ECA: enzima convertidora de angiontensina; SNC: sistema nervioso central. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Tabla 8.

Posología de la medicación empleada en el tratamiento de la hipertensión arterial

Fármaco  Dosis baja (mg/día)  Dosis estándar (mg/día)  Dosis alta (mg/día)  Fármaco  Dosis baja (mg/día)  Dosis estándar (mg/día)  Dosis alta (mg/día) 
Captopril  12,5  50  100  Espironolactona  12,5  25  100 
Enalapril  10  40  Atenolol  25  50  100 
Lisinopril  10-20  40  Bisoprolol  2,5  10-20 
Perindopril  2,5  10  Carvedilol  6,25  25  50 
Ramipril  2,5  5-10  10  Labetalol  100  200  400 
Candesartán  8-16  32  Metoprolol succinato  25  50  100 
Irbesartán  75  150  300  Metoprolol tartrato  25  50  100-200 
Losartán  25  50-100  100  Nebivolol  2,5  10 
Olmesartán  10  20  40  Propranolol  40  80  160 
Telmisartán  40  40-80  80  Doxazosina 
Valsartán  80  16  320  Prazosina 
Azilsartán  40  40-80  80  Terazosina 
Amlodipino  5-10  10  Bumetanida  0.5 
Felodipino  5-10  10  Furosemida  20  40  100 
Lercanidipino  10  10-20  20  Torasemida  2,5  10-20 
Nifedipino  30  30-60  90  Diltiazem  120  240  360 
Manidipino  10  10-20  40  Verapamilo  120  240  480 
Clortalidona  12,5  12,5-25  25  Hidralazina  10  25  100 
Hidroclorotiazida  12,5  25  50  Minoxidilo  2.5  10 
Indapamida  1,25  2,5  2,5  Clonidina  0,10  0,15  0,30 
Amilorida  10  20  Metildopa  250  500  750 
Eplerenona  25  50  200  Moxonidina  0,2  0,4  0,6 

Adaptada de McEvoy JW, et al1.

Tras iniciar esta medicación, se ha de comprobar en consulta el control de la TA y titular hasta la dosis máxima tolerada. El objetivo de control es lograr una TAS de menos de 130 y una TAD inferior a 80mm Hg en el plazo de tres meses desde el inicio del tratamiento. Si la TA, comprobada la adherencia, no se logra controlar, se añadirá un tercer fármaco. Si con triple terapia en dosis máxima tolerada (inhibidor del SRAA, CCB y diurético) no se controlase, se deben iniciar otros fármacos como la espironolactona u otros antagonistas del receptor mineralcorticoide (MRA). También es posible iniciar tratamiento con BBA, preferiblemente aquellos con más efecto vasodilatador como carvedilol, labetalol o nebivolol. Solo después de estas opciones se deben considerar otros tratamientos, como vasodilatadores (hidralazina o minoxidilo), diuréticos ahorradores de potasio (amilorida o triamtereno), medicamentos de acción central (clonidina, metildopa, moxonidina) o bloqueadores alfa (doxazosina, prazosina, terazosina)1.

El tratamiento farmacológico debe ser menos agresivo y de introducción más lenta en pacientes con hipotensión ortostática previa al tratamiento, fragilidad significativa, edad mayor o igual que 85 años o esperanza de vida menor de 3 años, ya que, en estos casos, los beneficios son limitados y su tolerancia puede ser mala47.

En caso de que su cambio en el estilo de vida sea efectivo, se puede individualizar el tratamiento, pudiendo, en ocasiones, hasta suspender la medicación1. Aunque los BBA están especialmente indicados en pacientes con HTA y cardiopatía isquémica, se ha descrito un desarrollo de diabetes en pacientes predispuestos que comienzan tratamiento con BBA asociando diurético. Por otro lado, no se recomienda el uso de BBA en pacientes con hipertensión sistólica aislada o rigidez arterial, ya que se asocia con un aumento del volumen sistólico que contribuye a la elevación de la TAS48,49.

Hay fármacos aprobados para otros usos que contribuyen a bajar la TA, como sacubitrilo-valsartán, los iSGLT2 y los nuevos MRA (como la finerenona) que disminuyen modestamente la TA. Fármacos como los agonistas de aGLP-1, los inhibidores de aldosterona sintetasa (baxdrostat, lorundrostat) y los antagonistas de receptores de la endotelina (aprocitentán) están siendo estudiados para la disminución de la TA1.

Denervación renal

La denervación renal es una técnica invasiva que pretende reducir la contribución excesiva del SNS al desarrollo y progresión de la hipertensión. Consiste en interrumpir los nervios simpáticos aferentes y eferentes en la adventicia y el tejido perivascular de las arterias renales, utilizando catéteres intraarteriales que aplican radiofrecuencia y ultrasonidos. Según algunos metaanálisis, la reducción promedio de la TA es de 6mm Hg. Se trata de una opción que se puede considerar en pacientes con hipertensión resistente o para quienes no toleran o tienen baja adherencia al tratamiento. Los datos de seguimiento a tres años no muestran un deterioro de la función renal, más allá de lo esperado, en pacientes hipertensos con función renal levemente reducida. Sin embargo, falta evidencia para concluir que sea completamente efectiva para evitar la reinervación y la capacidad de reducir eventos CV es a largo plazo, habiendo casos en los que, además, han de tomar medicación coadyuvante. Existen otros dispositivos que se basan en la neuromodulación cardíaca para disminuir la TA en estudio1.

En la HTA secundaria, el objetivo será tratar la causa. En el caso del SAOS será necesario controlar los hábitos de vida y el uso de ventilación mecánica no invasiva50. En el HAP se usará inicialmente un ARM, espironolactona o eplerenona, pudiendo realizarse adrenalectomía laparoscópica51. Para la HTA renovascular, en caso de no responder a la medicación, se puede realizar una angioplastia con o sin colocación de stent o cirugía de revascularización. En estos pacientes no se deben usar IECA52.

Hipertensión arterial resistente

Dentro de los motivos por los que se produce la HTA resistente se encuentran tener una HTA secundaria no conocida/estudiada, malos hábitos de vida y alimenticios (sobrepeso u obesidad, inactividad física, consumo excesivo de sodio, consumo excesivo habitual de alcohol), presentar ERC y el uso de cierta medicación como los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), descongestionantes como fenilefrina y pseudoefedrina, corticosteroides, inmunosupresores, anticonceptivos orales, antidepresivos, antipsicóticos de segunda generación, anfetaminas, drogas recreativas e inhibidores de la angiogénesis o tirosina-cinasa53, ya que pueden elevar la TA al causar retención de líquidos, vasoconstricción o alteraciones metabólicas y vasculares.

Es muy importante diferenciarla de la HTA pseudorresistente, producida, entre otras causas, por la mala adherencia al tratamiento, el fenómeno de bata blanca, los errores en la medición de la TA, la calcificación marcada de la arteria braquial (fenómeno de Osler), el uso de dosis inadecuadas o inapropiadas de fármacos hipotensores o el síndrome de Munchausen1.

Se ha de identificar a los pacientes con HTA resistente precozmente (fig. 5), ya que tienen peor pronóstico que los pacientes que logran control tensional, reflejado en un aumento de riesgo de infarto agudo de miocardio, ictus, ERC avanzada y muerte54.

Fig. 5.

Algoritmo de la hipertensión arterial resistente. HTA: hipertensión arterial; TA: tensión arterial. Adaptada de McEvoy JW, et al1.

(0.45MB).
Hipertensión arterial en el anciano

En el manejo de la HTA del paciente anciano deben tenerse en cuanta varias condiciones particulares: la fragilidad, el potencial deterioro de la función renal, la polifarmacia y las expectativas y calidad de vida. La fragilidad está caracterizada por una disminución de las reservas de los sistemas fisiológicos, conllevando una peor respuesta a estresores. Aunque la fragilidad aumenta al envejecer, no es exclusiva de la edad. Se entiende que en pacientes más frágiles estén alterados los mecanismos en relación con la metabolización y eliminación de fármacos, teniendo un mayor efecto en la TA. Otra de las capacidades mermadas es la de actuación de sistemas barorreflejo y quimiorreflejo en el mantenimiento de la TA, que facilita el ortostatismo y aumenta el riesgo de caídas que, en ancianos, pueden tener consecuencias muy graves55.

Existe falta de consenso en la evaluación de la fragilidad, lo cual complica su manejo. La Escala de Fragilidad Clínica es una herramienta práctica y validada para calcular el riesgo de muerte a 5 años. En pacientes con fragilidad significativa o pluripatológicos, en particular en aquellos con TAS no muy elevada, puede resultar perjudicial la medicación antihipertensiva. Sin embargo, los pacientes mayores y frágiles hipertensos habituales se pueden beneficiar de ello, con intención de lograr objetivos de TA de 120-129/70–79mm Hg1.

Se puede comenzar el tratamiento con un antagonista del calcio dihidropiridínico de acción prolongada, con menor efecto renal y riesgo de ortostatismo que los iECA/ARB o diuréticos. Los BBA reducen la frecuencia cardíaca, causan fatiga e incrementan la amplitud de la onda del pulso sistólico, lo cual es problemático en arterias centrales rígidas, por lo que no son de elección. Se debe tener precaución con los vasodilatadores y bloqueadores alfa, ya que aumentan el riesgo de hipotensión ortostática. No se recomienda empezar con terapia combinada, a menos que la TA sea muy alta. Es importante recordar que conforme progresa la fragilidad en nuestros pacientes, la TAS tiende a disminuir, por lo que hay que valorar retirar medicamentos antihipertensivos llegado el momento56.

Hipertensión arterial en el embarazo

La hipertensión gestacional se define como una TAS mayor o igual a 140mm Hg y/o una TAD mayor o igual a 90mm Hg, medida en dos ocasiones separadas o con al menos 15 minutos de diferencia Es la segunda causa de muerte materna, tras la hemorragia periparto, presentando las mujeres con estos antecedentes un mayor riesgo de hipertensión y ECV a posteriori57.

Se consideran varios tipos de hipertensión relacionados con el embarazo58:

  • 1.

    La hipertensión gestacional, después de las 20 semanas de gestación, que suele resolverse en las 6 semanas posteriores al parto.

  • 2.

    La hipertensión no clasificable antenatalmente que es la TA elevada después de las 20 semanas, pero no se puede determinar si es crónica o gestacional hasta 6 semanas después del parto.

  • 3.

    La preeclampsia que es la hipertensión gestacional que asocia proteinuria o disfunción de órgano materno (renal, hepático, neurológico, hematológico), o disfunción uteroplacentaria (restricción del crecimiento fetal, anomalías en el Doppler de la arteria umbilica, o muerte fetal).

  • 4.

    La eclampsia que es cuando la HTA se asocia con alteración neurológica o convulsiones asociadas.

En las pacientes con alguno de estos trastornos, el riesgo de recurrencia de trastornos hipertensivos en embarazos posteriores es del 20%-30%1.

El manejo de la preeclampsia requiere la interrupción del embarazo, generalmente a las 37 semanas, o antes si existen complicaciones graves. La hipertensión durante el embarazo requiere excluir causas secundarias como dolor o ansiedad antes de iniciar el tratamiento. Se recomienda en pacientes con riesgo moderado/alto de preeclampsia la toma de 100-150mg de ácido acetilsalicílico diario durante las semanas 12-36 de gestación, así como una suplementación con calcio oral de 0,5-2g si toma en dieta menos de 600mg. Se recomienda realizar actividad física durante el embarazo, salvo contraindicación médica por obstetricia59.

El objetivo en el embarazo es una TA menor de 140/80-90mm Hg. De elección se pueden utilizar BBA (labetalol, metoprolol y bisoprolol) y calcioantagonistas dihidropiridínicos (nifedipino, felodipino, amlodipino). Puede usarse también metildopa, pero es menos efectiva y aumenta el riesgo de depresión postparto. La hidralazina es útil en casos de hipertensión severa. Se debe tener precaución con el atenolol que puede producir crecimiento intrauterino retardado durante el embarazo1.

Se considera emergencia hipertensiva una TA mayor de 160/110mm Hg durante más de 15 minutos que requiere manejo inmediato. En preeclampsia o eclampsia con crisis hipertensiva se recomienda el tratamiento farmacológico con labetalol intravenoso, nicardipino intravenoso y magnesio, añadiendo nitroglicerina intravenosa cuando existe edema pulmonar. En hipertensión severa durante el embarazo, sin preeclampsia, se recomienda el tratamiento con labetalol intravenoso, metildopa oral o nifedipino oral, siendo la hidralazina intravenosa de segunda línea. Es importante saber que los antihipertensivos se excretan en la leche materna, pero los que menos concentración tienen son propranolol, atenolol, acebutolol y nifedipino60.

Tras el parto, se recomienda un control de la TA en las primeras 6 horas. Con posterioridad será diariamente, durante al menos una semana tras el alta. La hipertensión posparto suele comenzar a manifestarse en la primera semana, siendo la hipertensión crónica mayor en los primeros 6 meses tras el parto. Si la paciente ha presentado hipertensión gestacional o preeclampsia, tiene mayor riesgo de desarrollar hipertensión enmascarada en el seguimiento, por lo que se recomiendan mediciones periódicas de la TA (6-12 semanas, 6 meses, 12 meses y anualmente)1.

Responsabilidades éticasProtección de personas y animales

Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado

Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.

  • Importante Importante
  • Muy importante Muy importante
  • Metaanálisis Metaanálisis
  • Ensayo clínico controlado Ensayo clínico controlado
  • Epidemiología Epidemiología
  • Artículo de revisión Artículo de revisión
  • Guía de práctica clínica Guía de práctica clínica
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