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Sociedades científicas firman un manifiesto donde muestran su preocupación ante las amenazas al modelo pediátrico español

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AEP · 18 octubre 2021 08:00

La Asociación Española de Pediatría (AEP) junto con 24 sociedades de especialidades pediátricas y 14 sociedades regionales de pediatría han firmado un manifiesto con el que pretenden mostrar su preocupación ante las amenazas al modelo pediátrico español.

Así lo han llevado a cabo en el marco del Día Nacional de la Pediatría (Día-P), que se conmemoró a lo largo de la pasada semana bajo el lema "El especialista pediátrico, siempre al lado de la salud infanto-juvenil. En el centro de salud y en el hospital, en las 23 disciplinas pediátricas".

Tal como ha subrayado el presidente de la AEP, Luis Carlos Blesa, este "Día-P" se presenta como una reivindicación para "recordar que no se puede bajar la guardia si se quiere preservar el modelo pediátrico español".

"Hay cuestiones que nos preocupan, como que haya comunidades autónomas en las que más del 30 por ciento de los niños carezca de atención pediátrica específica", señala el presidente de la AEP. También preocupa, según se recoge en el manifiesto, el hecho de que las 23 especialidades pediátricas, reconocidas en los centros sanitarios, tanto en la atención primaria (AP) como en la hospitalaria, no estén oficialmente reconocidas, lo que dificulta la formación continuada de estas especialidades y la dotación de su personal.

"Urgimos al desarrollo y reconocimiento oficial de esas áreas de capacitación específicas que corresponden a las 23 disciplinas de especialidades pediátricas que forman nuestra sociedad. Es la única forma de mejorar la calidad asistencial y seguir manteniendo los resultados en salud en esta población de referencia", declara Blesa.

Una de las 24 sociedades de especialidades pediátricas que conforman la AEP es la Sociedad Española de Hematología y Oncología Pediátricas (SEHOP). Su presidenta, Ana Fernández-Teijeiro Álvarez, explica que uno de los principales problemas a los que se enfrentan los onco-hematólogos pediátricos es a la precariedad de los contratos laborales, además de a la falta de reconocimiento de la especialidad.

"Este año desde la SEHOP hemos detectado un 20 por ciento de precariedad en el empleo de los pediatras de esta especialidad. Además de los 200 facultativos de pediatría dedicados a la onco-hematología y los 18 hematólogos que trabajamos en las unidades de nuestro país, se contabilizan alrededor de 50 o 55 profesionales en calidad de becarios o con otro tipo de contratos que no les garantizan la continuidad en el puesto de trabajo", comenta.

"Estos profesionales en condiciones tan inestables, junto con los 18 pediatras que cada año finalizan su residencia con perfil de Onco-Hematología, son los que deberían garantizar sin problema el recambio de los 28 facultativos cuya jubilación está prevista en los próximos 10 años. Pero es necesario poder ofrecer estabilidad y continuidad en el puesto de trabajo", apunta Fernández-Teijeiro.

Por otro lado, Fernando Sánchez Perales, presidente de la Sociedad de Pediatría de Madrid y Castilla-La Mancha (SPMyCM), explica que, a pesar de ser dos comunidades autónomas distintas con realidades diferentes, ambas comparten la escasez de profesionales por las condiciones laborales.

"En Madrid, el problema principal en este nivel asistencial son los horarios y jornadas maratonianas, con consultas sobredimensionadas –apunta-. Al haber escasez, los grupos son cada vez de más niños, es decir, el pediatra tiene que atender a más población en menos tiempo y sin una ordenación de esas consultas".

Todo ello impide la correcta conciliación de la vida laboral y familiar. "A los pediatras nos encanta trabajar en AP porque es el lugar donde más contacto se tiene con las familias y donde más podemos hacer la labor de prevención, pero muchos profesionales optan por otras salidas laborales que les permiten conciliar mejor". En Castilla-La Mancha la dificultad reside en que, en las áreas más alejadas y de poca población, es difícil disponer de profesionales.

El "Día P", como recuerda Blesa, "sirve, además, para que los pediatras reafirmemos nuestro compromiso con la mejora de nuestra profesión a través del impulso de la investigación y de la formación continuada".

Según el presidente de la AEP, "a pesar de la pandemia de COVID-19, los pediatras hemos seguido al lado los pacientes y sus familias en todo momento, intentando minimizar los retrasos en el diagnóstico, manteniendo las vacunaciones, gestionando el impacto de problemas emergentes, como los trastornos de salud mental y las desigualdades sociales y adaptándonos a la consulta telemática".

Precisamente, en cuanto a la vacunación contra la COVID-19 y si esta progresará hacia los tramos más pequeños de población infantil, el presidente de la AEP ha manifestado que hay que tener presente que la afectación de la enfermedad en estos tramos etarios, exceptuando los grupos de riesgo, es muy leve.

"Siempre se procederá a la decisión cuando se tengan todos los datos, pero, en la infancia, los datos de efectos secundarios tienen que ser muy escasos para decidir vacunar en este tramo infantil. Tengamos en cuenta que el riesgo que evitamos, en el caso de la población infantil respecto a la de los adultos, es mucho menor", concluye.

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