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Los problemas cardiacos se resuelven en la mayoría de los niños con síndrome inflamatorio multisistémico asociado a la COVID-19

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Pediatrics · 23 julio 2021 08:00

Los problemas cardiacos de los niños hospitalizados con síndrome inflamatorio multisistémico (SIMS) asociado a la COVID-19 desaparecen en su mayor parte en unos pocos meses, según un nuevo estudio realizado por investigadores del Colegio de Médicos y Cirujanos Vagelos de la Universidad de Columbia y del NewYork-Presbyterian Morgan Stanley Children's Hospital (Estados Unidos).

El estudio, publicado en Pediatrics, sobre 45 pacientes con SIMS, es el primero en Norteamérica que informa sobre los resultados cardiacos e inmunológicos longitudinales en niños hospitalizados por esta causa.

"Hemos aprendido que la COVID-19 causa un amplio espectro de enfermedades en los niños. Algunos son asintomáticos o ligeramente sintomáticos y un pequeño número de niños que desarrollan SIMS se ponen en estado crítico, requiriendo su ingreso en la UCI -explica Kanwal M. Farooqi, primer autor del estudio-. Es un alivio que este estudio demuestre que la mayoría de las manifestaciones cardiacas e inmunológicas graves que vimos en los niños con SIMS se resolvieron rápidamente".

El SIMS es una enfermedad poco frecuente desencadenada por la infección por el SARS-CoV-2, que provoca una inflamación generalizada en todo el organismo. Muchos niños con SIMS eran asintomáticos o presentaban síntomas leves de COVID-19 al principio, pero semanas más tarde desarrollaron diversos síntomas no respiratorios, como dolor abdominal, erupciones cutáneas, anomalías cardiacas y, en algunos casos, shock vasodilatador.

Algunos de los primeros casos de SIMS en Estados Unidos fueron atendidos en la primavera de 2020 por pediatras de Nueva York. "Fue un reto y a la vez un susto, porque no sabíamos cómo les iría a estos pacientes a largo plazo, sobre todo en cuanto a las anomalías cardiacas e inmunológicas, que eran los problemas más destacados en ese momento", apunta Farooqi.

Cuando ingresaron por primera vez en el hospital, la mayoría de los 45 niños (con una edad media de 9 años) del estudio estaban en estado crítico y necesitaban cuidados intensivos. Casi el 80 por ciento tenía algún tipo de disfunción cardiaca, y casi la mitad presentaba anomalías cardiacas moderadas a graves, como una disminución de la capacidad de bombeo del corazón, dilatación de las arterias coronarias y fugas en las válvulas cardiacas. Dos tercios de los niños experimentaron una disminución temporal del número de glóbulos blancos durante su estancia en el hospital. La mayoría presentaba un aumento de los marcadores inflamatorios, y más de la mitad también tenía elevados los marcadores específicos del corazón que indicaban una lesión cardiaca.

Para aliviar la respuesta inflamatoria, los médicos trataron a los niños con esteroides y la mayoría recibió inmunoglobulina intravenosa e inmunomoduladores. Un tercio recibió asistencia respiratoria, aunque ninguno necesitó ECMO. Más de la mitad recibió tratamientos para aumentar y mantener la presión arterial.

"Estos niños estaban bastante enfermos, pero en nuestro hospital, donde empezamos a utilizar esteroides y otros tratamientos de forma rutinaria para el SIMS, la mayoría de los pacientes respondieron rápidamente y fueron dados de alta en unos cinco días", añade Farooqi.

Los investigadores descubrieron que las anomalías inmunológicas y los marcadores de lesión cardiaca volvían a la normalidad pocas semanas después de que los niños dejaran el hospital. A los 4 meses, la mayoría de las anomalías cardiacas se habían resuelto, incluidas todas las de las arterias coronarias.

"Es tranquilizador que nuestros resultados cardiacos e inmunológicos fueran similares a los comunicados en un estudio retrospectivo reciente de niños hospitalizados en el Reino Unido con SIMS", señala Farooqi.

La mayoría de los niños siguieron evolucionando bien varios meses después de ser hospitalizados. "No obstante, dada la ausencia de datos a largo plazo, recomendamos que los niños que presenten una disfunción más que leve en la ecografía cardiaca se sometan a una resonancia magnética cardiaca a los seis meses y consulten a un pediatra antes de recibir autorización para practicar deportes de competición", afirma Farooqi.

Los casos de SIMS están ahora muy por debajo del pico del año pasado, pero siguen llegando. "Para los padres, es razonable que los niños sean evaluados por un pediatra o un cardiólogo si se quejan de síntomas cardiacos inespecíficos como dolor de pecho o palpitaciones –prosigue el investigador-. A continuación se les puede examinar para poder evaluar mejor la necesidad de realizar más pruebas. Nuestro equipo sigue centrado en los resultados a largo plazo de estos niños con SMI-C y otras posibles manifestaciones a largo plazo de la infección por SARS-CoV-2".

Referencia: Pediatrics. 2021;e2021051155. doi:10.1542/peds.2021-051155

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