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Cardiólogos e intensivistas se unen para mejorar la supervivencia y la calidad de vida en pacientes con parada cardiaca

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SEC · 20 octubre 2021 08:20

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) han presentado el proyecto de Certificación Asistencial en Paro Cardiaco (CAPAC), una iniciativa que busca la certificación de unidades en resucitación cardiaca y establecer un protocolo de actuación que mejore la atención hospitalaria que reciben los pacientes que han sufrido una parada cardiaca.

Se persigue el objetivo de reducir el daño neurológico en pacientes que sufren este evento cardiaco, así como mejorar su calidad de vida. Para aquellos que llegan vivos al hospital, las probabilidades de daño cerebral son muy altas, por lo que la adecuada gestión hospitalaria post parada cardiaca puede reducir de forma significativa el daño cerebral en los pacientes.

Las guías internacionales establecen que es necesario un correcto diagnóstico del paciente para establecer la causa de la parada cardiaca y posterior ingreso en la UCI, la evaluación de un posible cateterismo, evitar la hipotensión y recomiendan el manejo de control de temperatura.

De hecho, según el documento de posicionamiento realizado por la SEC y SEMICYUC, el cuidado integral del paciente, incluyendo el control de la temperatura mediante dispositivos de servocontrol, tendría un efecto positivo sobre la proporción de pacientes con buen estado neurológico al alta.

Según el jefe de Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz, de Madrid, Esteban López de Sá, "la variabilidad del resultado entre los centros que cuentan con protocolo de manejo de control de temperatura avanzado y los que no es notable".

Los centros que aplican este tratamiento mejoran la media de pacientes sin daño neurológico al alta, que se incrementa aún más si incorporan sistemas avanzados. "Es decir, el uso de sistemas de control de temperatura integrado en un manejo global del paciente podría suponer evitar que, cada año, 235 pacientes que han sobrevivido al paro cardiaco abandonen el hospital con daños neurológicos graves y ganar cerca de 7 meses de vida en perfecta salud por paciente", afirma el citado especialista.

Por su parte, Ricard Ferrer Roca, jefe de servicio de Medicina Intensiva del Hospital Vall d'Hebron, de Barcelona, destaca que este sistema mejora la gestión del tiempo y eficiencia de la carga de trabajo de los profesionales, al ser un sistema automatizado frente a otros tratamientos que precisan mayor implicación del paciente.

En este sentido, la estanzarización de los tratamientos también reduce la variabilidad clínica y asegura los cuidados del paciente; y, además, el profesional siente que está haciendo lo mejor para su paciente, aplicando la mejor evidencia científica.

En cuanto a los beneficios para el sistema sanitario, los expertos resaltan que sería coste-eficiente. "El coste anual estimado derivado de la parada cardiaca asciende a 150 millones de euros, siendo cerca de la mitad de naturaleza no sanitaria. Los costes son más elevados en los estados neurológicos desfavorables (incluye pérdidas de productividad y atención posterior a la parada cardiaca, entre otras cuestiones), por lo que la implantación de TTM arrojaría unos ahorros estimados de 40 millones de euros anuales por paciente", apunta Ferrer Roca.

A su juicio, es necesaria la creación de una red de centros certificados para los cuidados postresucitación que cumpla con los criterios establecidos en las guías internacionales. Esta red permitirá que los pacientes tengan acceso a una atención estandarizada, promoviendo la equidad en el acceso a los cuidados. Asimismo, los "códigos parada" deben incluir un protocolo de traslado a centros de referencia acreditados.

Los próximos pasos son, en primer lugar, la certificación de unidades de resucitación cardiaca por AENOR, así como solicitar a Sanidad un proyecto nacional de parada cardiaca. "La SEC y la SEMICYUC solicitan al Ministerio de Sanidad la puesta en marcha de un proyecto nacional para la gestión eficaz y eficiente de la parada cardiaca en los hospitales a nivel nacional, y a las distintas comunidades autónomas la puesta en marcha de unidades certificadas en parada cardiaca en base a las recomendaciones internacionales en los hospitales", reclama Ferrer.

Ambas sociedades presentarán el sistema de certificación de unidades de parada cardiaca, siguiendo las recomendaciones internacionales, al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas. Por otro lado, también piden el establecimiento y estandarización de protocolos para su uso en el 100 por cien de los pacientes post parada cardiaca. Además, también solicitan la instalación de tecnología para el control de temperatura en todos los centros sanitarios con unidades de parada cardiaca certificadas.

"Se trata de pacientes críticos, la parada cardiaca es una enfermedad tiempo-dependiente, y ahora estamos pensando en las consecuencias a largo plazo. Hemos pasado muchos años focalizados en salvar la vida del paciente, pero ahora estamos viendo que lo que hacemos en estas primeras horas o primeros días es crítico para lo que le va a pasar a la persona a largo plazo, y este cambio de foco no solo salvar a los pacientes, sino que va a salvarlos con buena calidad de vida y con menores costes para el sistema", concluye Ferrer.

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